Historia de Canarias

LA FUERZA DE LOS GUANCHES:

La fuerza de los guanches, los hacían ser auténticos atletas; de ahí, que no tenían contrincantes o rivales. Pues, ¿cómo derribar a un guanche?, ¡tarea imposible! A no ser por traición y desiguales armas. Los brazos de los guanches, más parecían de hierro; y en la puntería, ¿quién les ganaba?

Repiten casi inconscientes y hasta la saciedad, y tal vez sin darse cuenta de ello, el comentario en la lucha canaria actual, lo de la nobleza; que es, algo más que ese gesto de dar la mano y levantar al caído; digo, es mucho más que eso. Pero queda esa reminiscencia. Que no soporta el guanche, la humillación ajena, y por ello: ¡lo alza o levanta, y ello, más allá del terrero! Que un guanche, considera siempre mayor al otro, y no a sí mismo...

Digamos verdades, aún no dichas: que el castellano, siempre tuvo miedo a los guanches, y ello de forma infantil, dada la superioridad y grandeza de los guanches, en fuerza, astucia, inteligencia, puntería..., si bien les “perdía” tanta nobleza y virtudes (las que los castellanos no tenían, ni tuvieron). Se piense, que en la defensa de estas islas los guanches resistieron casi un siglo (epopeya igual, no hay en ninguna otra historia, sino en la nuestra, que sí es Historia).

Historias hay para contar, que parecen mentiras: guanches espías, que engañaban así a los que les pedían el bautismo, para infiltrarse entre ellos y luego escapar..., ¡cómo no se atrevían a perseguirlos por miedo a las clásicas emboscadas, famosas de los guanches, en diversos y distintos lugares y época!

Que el guanche atacaba, ya hubieran guardias y centinelas; en el sigilo de la noche, nadie les ganaban, amigos de saltar murallas, y matar caballos y caballeros..., que en los riscos, con palos y piedras, eran imbatidos, aún guardando a mujeres y niños, matando a los que se les acercaban...

Al margen de las crónicas, todavía se puede oír o escuchar de los ancianos, lo que de padres a hijos, se ha venido pasando, una tradición, que cuenta más verdades que los libros. Por eso, no se desprecie lo que los mayores nos digan, porque es costumbre y memoria, mantener viva y cual si se fuera testigo ocular, lo que te diga -por ejemplo- un pastor (parece como si él mismo hubiera sido testigo)...

El Padre Báez, que de forma sencilla, cuenta lo que todo el mundo debiera saber de los guanches, que ya habrá tiempo de profundizar, y en ello si Acorán (Dios) nos da vida, no va a faltar.

El (La) África de los canarii:

(Antes dos fechas y citas):
- 1968 en la cumbre de Argel de la O.U.A. se proclama la africanidad de Canarias.

- 1977 el Comité de Liberación de la O.U.A. decide promocionar ayuda económica al M.P.A.I.A.C. para que acabe la última colonia de España).

Entre otros grupos -15.000 habían lenguas afroasiáticas, o lo que es lo mismo: libicoeritreas y por supuesto, llegan de Asia, por Guardafui (o Suez). Y se dedican a la cría del ganado (por la sequía del Sahara emigran al sur...

El cristianismo y el islam, han cohesionado, aún siendo elementos extraños a África...

Tribus han habido, que solo se han dedicado a la ganadería, siendo un capital natural y un bien permanente que da rango y prestigio, de forma extensiva y a base de pastos naturales...

En el grupo citado, hay subgrupos de lenguas: semíticas, bereberes, cuchitas, egipcias, chadianas, haussa, etc...

Las manifestaciones artísticas son rupestres, y con sentido religiosa. Comprende estatuillas. Representan lo humano de forma simbólica...

En el grupo líbico-bereber (-200 +700), hay una gran influencia romano-bizantina...

En el Sahara hay una gran cantidad d túmulos (o tumbas) específicamente bereberes, y ello a partir del siglo III...

Desde la antigüedad hasta el siglo X, estamos en la época más oscura de África...

No obstante, tuvieron contacto con el mundo clásico...

Romanos, fenicios, cartagineses, y otros, quisieron conocer el continente. Herodoto y Plinio, nos cuentan sus viajes...

Cádiz, se nos convierte en el centro de la actividad marinera (Estrabón)...

Según parece, entre los siglo –III +I, los gaditanos descubren nuestras islas...

Los romanos, más que al mar, se dedican a colonizar el Norte de África, por su utilidad (trigo, olivos...

A finales del siglo I, Ezana se convierte al cristianismo, en el reino de Axum, habitando en las montañas...

El reino más floreciente era Aloa, cristianizaos por el monje Julián...

En el Sahara a finales del I milenio se van fijando las poblaciones y se van mezclando cazadores y pastores, de raza blanca, pertenecientes a familias bereberes...

Autores árabes hablan de la presencia cristiana en el Sahara, pues conocieron a gente que practicaban el cristianismo. No en vano cristianos perseguidos se refugiaron en el desierto...

El Sahara, es lo preferido por los pastores, que avanzan hacia el oeste y hacia la costa..., vienen huyendo del este (luchas dinásticas que les hacen emigrar)...

El Padre Báez, que hoy, les ofrece unos datos sueltos, por si quieren unirlos, y como decía Jesús: “El que tenga oídos, que oiga”.

RAÍCES CRISTIANAS DE LOS GUANCHES:

Hasta ahora, he venido ofreciendo un acercamiento a este tema, que por otra parte escasamente se había tocado y ya era hora de ocuparse de esta tradición cristiana de nuestra cultura, un tanto ignorada.

Creo es algo que se debe abordar con un tremendo respeto a este hecho.

Está medianamente claro, que: nuestra historia, su justicia, su cultura, su moral, su sociedad, su arqueología, su todo, está impregnado de un lejano cristianismo, que influyó en todo ello.

Negar esta realidad sería tanto como no conocer nuestra verdadera Historia.

No se entiende que algunos, quieran presentar nuestra Historia, lejana a este mundo en el cual nació inmersa.

Negar este hecho,solo se explica desde un anticristianismo irracional.

En cuanto a lo que precede, nos estamos jugando nuestra propia identidad, que tanto tiene que ver con esas viejas raíces; sí, está en juego el “¿quién soy?” y el “¿quiénes somos?”

Son muchos -desgraciadamente- los que desconocen la respuesta (a la idea anterior).

Soy y somos, nuestra propia Historia; y ésta, nos viene de atrás.

Y dos condicionamientos nos marcaron: lo religioso y lo político.

Nuestra cultura, nos viene por la Historia.

Tal vez, no se haya sido consciente de ello, pero el cristianismo, estaba ahí, marcando el paso, el ritmo.

Estaba presente (el cristianismo).

No podemos olvidar la movilidad continua de aquellos tiempos.

Y más que mirar al solo origen, no nos debemos olvidar del desarrollo o/y proceso.

El Padre Báez, que indaga en nuestra Historia, y descubre nuestras raíces.

ENTRE LOS GUANCHES...

Entre los guanches, la nobleza, más que nacer en ella, se accedía a la misma; y ello por los méritos propios, o del que aspiraba a ello, y siempre que le acompañara la valentía, la fortaleza, la prestancia, la intachabilidad, el liderazgo, el espíritu de independencia, cierta rebeldía, el alzarse... 

Lo que ningún guanche quería, es ver su tierra invadida; no se arredran ante el enemigo, son dueños y amos de barrancos, frenan a los incursionistas; infligen desconciertos y golpes; frenan a los atrevido castellanos; merodean sus fuertes; otean el ambiente; más que caminar, vuela; amos de las montañas; matan a pedradas; salen los primeros...

Ya hemos dicho, que los guanches, estaban más cerca del Evangelio, que los mismo que lo traían, en cuanto a las virtudes, que aunque naturales -no se olvide de dónde venían-, eran más coincidentes que las emanadas de la Buena Nueva, que les traían. Razones no faltan para canonizarlos, pero..., ¡todo se andará!

Señalemos de paso, que si algo querían y apreciaban los guanches, con creces, al margen de todo lo dicho, es la dicha de tener un numeroso ganado; herencia que conservan, los más fieles al pasado, por donde circula la misma sangre de aquellos de los que venimos. Que se medía la riqueza de un guanche, por el número de sus cabras...

Lo peor que le podía pasar a un guanche, era que se lo llevaran de esclavo sus mujeres e hijos, y ¡cuánto hubo de esto! Por ello, nuestra raza, está extendida en media Europa (sobretodo en Valencia, Sevilla, Nápoles, Venecia, Portugal, etc., etc., más tarde a madeiras, luego a América.., estamos repartidos por el mundo (estudiante fuera de aquí, por el físico descubrí a más de uno...)...

Todavía no lo hemos dicho, pero si algo practicaron los guanches, una y mil veces, fue el perdón; perdonaron vidas, perdonaron traiciones, perdonaron... ¡todo! ¿Qué decir de esta generosidad (novamos a poner ejemplos, para no romper la brevedad de estos textos o comentarios, que hacemos ahora en apretada síntesis)? Parece no conocían la venganza..., pero sí la justicia.

Repitamos, para que quede constancia y no se olvide, que antes de la llegada de los castellanos, los guanches, de diversa maneras y ocasiones, ya habían sido evangelizados, y por tanto catequizados y bautizados (en esto ahondaremos, pues hay materia para mucho y veraz).

El Padre Báez, que poco a poco, les va adentrando en el mundo que nunca se nos presentó, porque solo creyeron a unos cronistas, que lo veían todo desde sus orillas, y solo veían por fuera, las apariencias...

AF3: SANTOS AFRICANOS

Y dijimos, recordando algo de lo dicho al principio (Af1), que la gran aportación de África al cristianismo universal (o catolicismo), fue precisamente el monacato, donde en el retiro, dedicados a la contemplación surgió la ascética más elevada de la Historia de la Iglesia, y ello en plena naturaleza. Sobresalió este género de vida consagrada en el Alto Egipto -a ver quien duda de la conexión de los canarii con Egipto-, en torno a la gran ciudad de Tebas. Para quien quiera profundizar en este tema, le recomiendo consulte y lea el libro de John Baur: “2.000 años de cristianismo en África”, donde dice que el monje Pacomio, albergó a 9.000 monjes, a los que enseñó un oficio, a leer y a escribir, ya con el lema “oración y trabajo”. ¿Ningún canarii pasó por allí?

Pero, demos un salto en la Historia: los cristianos de África, tuvieron que hacer frente a las persecuciones, y en ello la fortaleza de la fe que tenían. De ahí, tantos santos, como los que tiene la Historia de la Iglesia en África. Pero esto ocurre ya desde el principio o antes del cristianismo, pues la provincia Cirenaica -aparte del cireneo que ayudó a a llevar a Jesús la cruz- fueron muchos los del lugar, los primerísimos cristianos, y entre ellos muchos fueron testigos de Pentecostés. Y muchos se hicieron cristianos, entre otros un famoso Lucio, que ayudó en la fundación de la Iglesia en Antioquía.

Todavía, no hemos nombrado al gran Tertuliano, que nacido en Cartago, a mitad del siglo II, y que murió en el 240, con sus muchos escritos demostró, que en África existía una numerosísima comunidad cristiana (les ahorro texto, para no cansar, y es lo que he hecho siempre: simplificar, porque de lo contrario, les llevaría muy lejos, pero dejo eso para eruditos y de forma personal [que no me olvido, escribo para el gran público]). Y así durante el reinado de Cómodo (180-192) sufren martirio los primeros cristianos africanos. Doce de ellos, son precisamente de la ciudad de Escila, al norte de África, pues se negaron ofrecer sacrifico a los dioses, y no renegaron de su fe cristiana (los llevaron a Cartago, presos ante el procónsul Vigelio Saturnino).

(Dando saltos): Cuando el emperador Septenio Severo (193-211), la persecución en el norte de África fue furiosa como pocas, y entre las martirizadas están las ilustres santas Perpetua y Felicidad, entre otros mártires; dicha persecución alcanzó a las provincias de Numida y Mauritania,e incluso llegó al Egipto meridional. El antes citado Tertuliano, habla de “millares de cristianos” que sufrieron la dicha persecución.

El Padre Báez, que se ocupa de una verdad de Perogrullo, que por silenciada y desconocida, no por ello es menos cierta, como lo prueban los datos que van saliendo y la inmensidad de ellos por salir: ¡tiempo al tiempo!, que vamos despacio, pero firmes.


NOTA: espero que el amable lector vaya tomando nota, y a ver dónde esconde a los canarii, para que nada de esto les afectase, viviendo como lo hacían entre sus paisanos y vecinos. Y a ver si al venir y llegar a Canarias, dejaban atrás su fe...

Af.2: FUNDAMENTANDO EL CRISTIANISMO DE LOS GUANCHES:

Siguiendo con lo que traíamos de ayer, digamos que hasta el mismo Cristo, en su infancia, estuvo en África, pues nadie ignora que huyendo de la persecución de Herodes, tuvo que refugiarse en Egipto (que no es precisamente Europa), pero esto dicho sea en plan anecdótico; no obstante, es un hecho (incluso profetizado estaba). 

Resumiendo lo que ya dijimos ayer, y ahondando más en ello, añadamos o digamos, que es un hecho real, que: se desconoce -por lo general- el grandioso florecimiento que hubo en África, del cristianismo durante los primeros siglos del mismo; justo cuando eran contemporáneos con los canarii en la zona o continente. 

Pues es falso que los colonizadores, los misioneros, los evangelizadores, etc., de siglos posteriores les llevaran a ellos y a nosotros ( a África y a Canarias) el cristianismo o la fe en Cristo. Y así la verdadera Historia sabe cómo en ambos lugares pervivía la fe en Cristo, y ello con una radicalidad y perfección -la dicha y ya comentada de los guanches aquí, antes de la venida o llegada de Castilla y de otros-. Y, la prueba de lo que estamos diciendo es que son más de mil los santos que dio en estos pocos siglos (cuatro) África, y dado que no eran tiempos fáciles de documentar, son más los que no quedaron registrados sus nombres, vida y muerte.

Si bien la Historia suele olvidar y no tratar el tema que un servidor trae entre manos, hay que añadir también que se ocuparon los musulmanes, los seguidores de Alá y Mahoma, de extender una idea que ha cuajado y algunos han acabado por aceptar bobaliconamente, sin darse cuenta de la estrategia: que han hecho creer, que la primacía en África es de ellos, cuando la verdad histórica es la siguiente: Mahoma no había ni nacido, y África ya había dado a la Iglesia católica tres Papas. Y son ellos (los papas): San Víctor I, papa entre los años 189 al 199; Melquiades, entre el 311 al 314, y Gelasio, 492 y 496. Recuérdese, que Mahoma se cree nació el año 570.

Puede que les líe un poco, pero ¡vamos a la Historia-Historia!: Cuando el Concilio de Nicea, convocado por Constantino el Grande en el año 325, para rebatir las teorías heréticas del africano Arrio, los apologistas fueron precisamente, también africanos, entre los que sobresalió, por citar a uno tan solo: San Atanasio.

Lo que antecede, simplemente se puede resumir diciendo, que: los cristianos norteafricanos -entre los que estaban los canarii- tenían una preparación cultural elevadísima (no se olvide lo que dijeron los del “Le Canarien”: “... irán al mundo entero, y no encontrarán a gente de más lindo entendimiento...”. Eran, descendientes de aquella escuela alejandrina de Teología (220 al 250), y de allí salieron las sabios más grandes del cristianismo: Agustín, Atanasio, Cipriano...

El Padre Báez, que sabe de sobra, los guanches eran cristianos, por vivir en ese ambiente antes de venir aquí, y una vez aquí el modo de vida de los canarii llegados se ajusta a la perfección al Evangelio de Cristo.

Af.1: SI USTED SE LLAMA...

Si usted se llama Mónica, Agustín, Perpetua, Félix, Irene, Rufino, Felicidad, Cipriano, Basilisa, Leoncio, Eufrosina, Valeriano, etc. y así hasta casi mil nombres más, a ustedes les pusieron al bautizarlos, el nombre de un santo africano. Pero me doy prisa, para decirles me voy a ocupar solo de los primeros siglos del cristianismo (I al IV), y solo en el norte de África (por entonces, el África interior y del sur, eran desconocidas, por lo general y salvo pequeñas entradas o exploraciones). Es decir: vamos a conocer a los vecinos de los canarii, y deduzcan ustedes, si éstos, nuestros antepasados, vivían en un gueto aparte, en un globo o burbuja, o tal vez en las nubes, ajenos al entorno.

Un entorno que en menos de cinco siglos, dio un millar de santos (justo cuando nosotros en estas islas, en seis siglos, solo hemos dado o conseguido uno [San Pedro de Bethencourt]). a Ver quien ahora va a dudar del catolicismo de los guanches. Empezamos:

Dado que entramos en la África de los canarii, donde y cuando sus contemporáneos sobresalieron en tan alto y gran número de santidad, a ver cómo no les iba a salpicar a ellos la fe de los cristianos, cuando viven rodeados de ellos por todas partes. Y tanto en cuanto, nos vamos a mover en los solos los primeros siglos del cristianismo, a la par que decimos indagamos en nuestras raíces físicas, digamos y veamos se trata a la par, de nuestras raíces en la fe o en el cristianismo de donde venimos, pues los canarii no vivían suspendidos en el cielo incontaminado de la nueva fe o creencia (continuidad del judaísmo, si bien llevado este a su plenitud). Por tanto, también los canarii, compartieron ese pre-cristianismo o tardío judaísmo.

Así que doblemente en los canarii, tenemos a nuestros antepasados, según la carne y según la fe. Y es que hay que ser muy ingenuo, para creer que la África actual, era la misma de entonces, ¡ni mucho menso! Entonces, no había allí hambre, ni las guerras actuales. Fue allí, donde floreció el cristianismo como en ninguna parte ni lugar, ni época. Que eran aquellas comunidades cristianas africanas, de las que más vivas, y las más dinámicas que jamás hayan habido. En ningún lugar del mundo, tomó el monacato protagonismo (todavía se llama al granero de Valerón “Cenobio”, ¡a ver de dónde vienen eso!), como en África donde nace. En África -la ya señalada- nació y se cimentó el monacato, y citemos unos pocos nombres, de entre los centenares de distintos monjes o/y cenobitas, entre otros grupos, los santos: Pacomio, Pablo de Tebas, Antonio Abad..., pero no debemos olvidar que en la actual Argelia, allí vivió y escribió como nadie el gran san Agustín, de nuestra raza y condición (canarii), a quien nadie ha podido superar en teología, espiritualidad, sagradas escrituras, etc. También en Alejandría desde el 180 d.d.C. ya existe la gran escuela teológica alejandrina, de cuya luz el catolicismo ha bebido hasta el presente, siendo su máximo exponente el gran Orígenes (estamos a mediados del siglo III, cuando los canarii seguían pasando o viniendo a estas islas)...

El Padre Báez, que ahora sí, comienza a dar datos, nombres, fechas, lugares, etc., para justificar lo que desde hace algún tiempo, vengo adelantando, pero sin precipitación, porque el tema es arduo, amplio y desconocido.

NOBLEZA Y VIRTUD DE LOS GUANCHES

Quienes se comportaban con tanta nobleza y virtudes, no podían sino venir desde un cristianismo primitivo, que con el tiempo, se iría enriqueciendo, y más llegado los siglos XV y XVI; evangelizadores a los que el trabajo fue muy poco, pues en esto sí que no hubo resistencia, y en ella los guanches eran muy duros, y ello, porque ya lo habían de alguna forma asimilado. 

Dios no les era desconocido, y no responde a los que fuera del cristianismo tenemos noticias, que en el caso que nos ocupa, poco se les podía añadir, que los guanches no supieran y practicaran.

Pocos hombres como los guanches, de ahí, que Dios no les faltaba; sin Él, hubieran sido menos, y sabemos que más grande nunca los hubieron en ningún pueblo.

Que los hay cercanos los animales, y en el caso que nos ocupa, nunca -repito- mayor dignidad: virtudes y cualidades, solo de un pueblo superior (justos, puros, religiosos, humanos, sobrios, caballeros...); que no fueron tierra abonada, sino tierra en la que ya habían plantado, y la semilla, seguía germinando...

No olvidemos y digamos, que la gran suerte de los guanches, fue tener después a santos Obispos, sacerdotes y distintos religiosos, que continuaron lo que ya tenían y traían de atrás, y fueron los citados, los grandes defensores frente a la acción militar, gubernamental, y otras.

Que nadie ose o se atreva cambiar lo dicho hasta aquí, porque sería mentir y desfigurar a los hombres mejores que han existido. Que si fueron grandes, es por la base que hemos descubierto, y en ello, no hemos hecho sino empezar. ¡Vamos a seguir, aportando ahora sí, otros datos y fuentes!

Nadie disminuya ni robe a la verdad histórica valor y valía; no se derribe al guanche, que es hombre de altura, y nada hay que quitarle, sino más bien restaurar su imagen deformada y falsa. Conozcamos la verdad de los guanches, sus valores, entre los que sobresalen los de la religión y su amor a sus islas o patria; un binomio a mantener, por fidelidad e identidad.

SALGAMOS EN DEFENSA DE LA VERDAD, CON URGENCIA; NO PERMITAMOS DENIGREN O MINUSVALOREN AL GUANCHE, QUE NO HAY EN EL UNIVERSO, NADIE MAS GRANDE.

El Padre Báez, que quiere transmitir a las nuevas generaciones, lo que las aulas y los libros no les han enseñado, y tal vez, solo tengan una caricatura deformada, por fanatismo o ignorancias.

DE HIERRO...(Los Guanches):

De hierro dijimos parecían sus músculos, digamos que de piedras, con las que lo mimo cortaban lo que fuera con fuerza y puntería, que asombraban; de sus cuerpos las medidas nos las dan sus tumbas, rondando siempre los dos metros más o menos, que contradicen a los que los igualan al presente, olvidando entonces se medía menos, y los venidos de fuera parecían enanos.

Para que un guanche, peleara con otro guanche, solo debían mediar el robo del ganado, de lo contrario, ¡eso nunca! Y ello, no con el concepto de “robo” que hoy tiene la palabra, pues ellos tenían sus normas, y en ello, más que falta había virtud, pero no siempre se pensaba lo mismo, y de ahí, algunas disputas (¡normales!).

En las anteriores reyertas, de tenerlas -pocas- ninguno se tenía por vencedor, aún siéndolo, que valoraba el mayor mérito, incluso en el que había perdido (filosofía extraña, y propia de un pueblo superior): que el ganador se veía perdedor, y veía ganador al que realmente había perdido: siempre ganaba el otro (?)...

Digamos también en honor a la verdad, que si algo temieron los guanches, si miedo se puede llamar -y mejor respeto- fue siempre a los caballos, pues en ellos, los “caballeros” cómo abusaban, que vencer así, es perder; pero..., cómo se enfrentaban a pesar de los equinos.

Nuca se contó lo suficiente, la fiereza de este pueblo (razón, por la que a la sazón el General de la Compañía de Jesús, san Francisco de Borja, escribe a un grupo de jesuitas que salen de Cádiz, hacia el Perú, y les dice:“... digo a mis hermanos, que al pasar por las Canarias, tengan mucho cuidado, pues según tengo entendido, hay allí, unos indios que son muy fieros... (confróntese mi tesina sobre “los jesuitas en el siglo XVI, en América”, Universidad de Comillas [Madrid])”...

Que no vamos a repetir historietas o cuentos, de la fuerza de los guanches, manifestada fuera de aquí, por humillante, por más que fueran ciertas, pero con apariencia circense, que da hasta pena, dejando claro no obstante, la nobleza y aviso que los guanches siempre daban, para no hacer daño a intrusos y osados.

El Padre Báez, que de esta forma y manera va rellenando el boceto, que sobre los guanches, estamos dibujando, hasta que aparezca el retrato autentico o real, y no la desfiguración, que nos ha llegado y transmitido unos y otros.

LO MEJOR DE NUESTRA HISTORIA

Lo mejor de nuestra Historia, está esparcido por distintos lugares; hay que recoger todos esos detalles, y poco a poco recomponer este puzle; de alguna manera ha ido quedando como un boceto de la realidad, pero hay que darle forma y en ello estamos.

Lo mejor de todo lo nuestro, son -como no podía se menos- los mismos guanches; ellos son los protagonistas de la Historia y son o fueron los gestores de las más hermosa Historia jamás contada.

Los guanches, fueron un dechado de virtudes, modelos y ejemplo para todos los tiempos, y al presente no imitados y por tanto no superados.

Fueron forjados por los suyos de forma magistral, y ya pudiéramos seguirlos, en todo: gentileza, valor, hombres de palabra, castos, religiosos, etc. Habría mucho que explorar en este sentido, y ello por lo general ya fueran trasquilados o faycanes, todos resistentes al enemigo, y valientes defensores de su libertad, el mayor don recibido de Acorán (o Dios), a todo ser.

Sobresalía la astucia, señal de la gran inteligencia de la que eran portadores y reconocida en 1402, como tantas veces hemos dicho; le sigue la dignidad de los mismos; talento y valentía eran características muchas veces ya repetidas.

Los jefes, dirigían al pueblo con gran acierto, pues eran eficaces en su decisiones, con un organigrama que incluían a los guaires, los faycanes, las harimaguadas, y por descontado los Guanartemes, con su estado mayor y el Sábor, con sus tagoros y moral inigualable.

¡Cómo preparaban a sus príncipes!, y cómo se desriscaban antes que entregarse al enemigo; ¡qué nobleza y grandeza!, pues tanto amaban la independencia, pues no creían vinieran mejores bienes que los que ya tenían, por ello peleaban con gran fiereza -fama que trascendió fronteras en aquellos siglos XV y XVI-; nadie quiso entre los guanches, el rendirse, que no es propio de hombres grandes.






Por eso, muchos prefirieron el auto martirio antes que renunciar a tanto, e ir a menos. Cualidades de los guanches, que entre generosidad, valentía, caballeros, temidos, astutos, fieles -entre otras virtudes- este pueblo, sus herederos, deben, debemos mantener, sin olvidar la gran religiosidad que les caracterizaban, pues se relacionaban por igual con los hombres como con Dios.






Leales y nobles, valientes y astutos, etc.






El padre Báez, que hace resumen de un talante -el nuestro- que no debemos olvidar, y por tanto -como señas de identidad- mantener.







CURIOSO QUE LA HUELLA DEL CRISTIANISMO...




Curioso, que la huella del cristianismo, nunca se borrara en el transcurso del tiempo entre los guanches en las islas; y ello, porque con frecuencia, no faltaban quienes refrescaban los conocimientos primeros, que se iban complementando, hasta que llegó la evangelización en el siglo XV y XVI, por lo cual, nunca el mundo anterior a nuestro aquí, en el archipiélago, jamás dejó de adorar al Dios verdadero.






Se recuerde, estamos frente al pueblo más inteligente del mundo, al cual, no se le podía escapar la novedad en la Religión, a la que eran tan aficionados, y esperaban quienes les llevara a la plenitud, como cuentan las crónicas, y no hay dudas de ciertas revelaciones que tienen el viso de ser tan ciertas y reales como las que conocemos por la Biblia (?).






Y más que adivinos o profetas, eran gente de “tan lindo entendimiento”, que utilizando la razón, deducían lo que iba a suceder y las veían venir. 






Curioso, que entre el material arqueológico recogido, a pesar de su abundancia, no aparezca ningún símbolo con carácter de ídolo, y una coincidencia tal, de nuestra visión común de Dios, que sorprende ya en sí el monoteísmo, como la vida consagrada en cenobios o “monasterios”, donde la pureza de sus hábitos o vida, llama la atención sobremanera, así como el respeto al otro sexo, la santidad del matrimonio, el bautismo que practicaban, la creencia de la inmortalidad del alma, la creencia en el diablo, etc., son datos que nos llevan fácilmente, y sin posibilidad de equivocarnos, a decir: estamos ante un pueblo -el guanche-, que ya era cristiano, si bien a falta de algunas precisiones o actualización.






No se olvide, que todo esto sucedió de la siguiente manera: el cristianismo nace bien pronto entre los canarii, que al quedar un tanto incomunicados, y dispersos por las islas, más que olvidar adaptan y resumen lo esencial; pues los datos y acciones religiosas dichas -solo algunas- nos desvelan unas virtudes cristianas, que tuvieron que ser adoptadas y mantenidas aunque borrosas por el tiempo y distancia. 






Cuanto venimos diciendo, se puede personificar, y más que decir quien lo practicaba, es mirar a ciertos personajes, y verlos con un alma totalmente cristiana, hecho este que no se repite en otros colectivos de parecidas características, siendo el guanche, una excepción y caso único en la historia de la humanidad. Negar lo dicho, equivale a decir, que los guanches, no conocían la revelación divina, cosa que contradice sus acciones, sus ritos, sus vidas y costumbres.






El Padre Báez, que va a seguir descubriendo la verdad de nuestra Historia.







TODA VEZ QUE...





Toda vez que fui párroco de Ntra. Sra. del Socorro en Tejeda, hace ya unos 37 años, cuando entonces supe del santuario que los guanches tenían en el Bentayga, y cómo en la cazoleta, cual cáliz precursor, ofrecían a Acorán leche, también un servidor, con la feligresía, hicimos una excursión y catequistas con sus catequizandos, personas mayores, y jóvenes, celebramos allí -creo- la primera Misa en dicho santuario o Bentayga, y que donde ellos mismos (los guanches), ofrecían sus sacrificios, un servidor, ofreció el de Cristo.









Y no, no es que quiera uno -y ni vengo a ello- a contar las correrías apostólicas, sino que solo pretendo se vea cómo de alguna manera, hubo y hay una cierta correlación y continuidad, usando incluso los mismos lugares; y ello, con el mayor de los respetos y atención, como quien se hermanaba con el pasado, y sentía de alguna manera los espíritus de los antepasados guanches rondando por el lugar, y hasta sintiéndose uno faycán o lo que es lo mismo: sacerdote (siéndolo doblemente). Y en ello, nada de sincretismo, pues por cuanto venimos diciendo -y muchísimo más que nos queda- en todo ello, no había sino una continuidad, de aquella primera presencia cristiana en el continente, y que se adelantó a los castellanos y otros.






Pues, volvamos al Bentayga, para disfrutar de un lugar fortificado, con una muralla que lo circunda, que ya fuera esto Ávila, y todo el turismo pasaría por allí para verla y contemplarla, pues parece la quilla de un enorme barco, para al margen de grabados, piedras horadadas tipo huevo, las cazoletas, cuevas, enterramientos, etc., hacen del lugar un centro de gran espiritualidad, y cual bandera de esta isla, que no hay otra mejor. Lástima hayan duplicado un camino de piedra al existente y de los guanches, por donde el de tierra o teso, y que nadie lo pisa, por ser un suplicio, y un destroza músculos...






En el lugar, se pueden ver las huellas de Pedro de Vera, y los restos de los que aguantaron tres meses de asedio...






Pero, no es este el único santuario, y cuales nuestras catedrales o mejores templos, asombra la perfección de sus obras, ya sean los canalillos, las cazoletas, las cuevas, las paredes, etc,. estamos ciertamente, ante un pueblo, que a través de la belleza -doctrina de Agustín de Hipona, como buen platónico- los guanches recogieron, y a través de tanta y tan rara armonía, seguro, se acercaban más y mejor a Dios, al que ellos en esta isla, llamaban Acorán (en las otras: Achamán, Abora...[donde predomina y se mantiene la misma raíz, y repetición de ambas sílabas del sonido “a” y “a”...






El Padre Báez, que siempre siguió, la ruta de los guanches, pisando sus pisadas, y emulando sus ritos, cual memoria colectiva...







SIGAMOS CON LA RELIGIÓN...(por el Padre Báez):





Sigamos con la religión o/y religiosidad de los guanches; añadamos, que: su visión de la Creación, coincide con la del Génesis, según la cual, Dios creó el cielo, la tierra, el agua, el sol, al hombre, animales, los alimentos, etc. y sobretodo, los hizo (a los hombres), libres. No les faltaban a los guanches, lugares sagrados, como rocas, riscos, altares, donde rezaban y daban culto a Dios, con restos de ofrendas animales del mundo hebreo, del cual eran deficitario en una primera etapa.






En cuanto al culto, hay que decir (resumiendo mucho), que por medio del mismo, se relacionaban con Dios, se acercan al mundo de los patriarcas, por cuanto venimos diciendo, y es que, pedían y oraban pidiendo al dador de todo bien, en oraciones en las que hasta se hacían acompañar de los animales con sus balidos (de ahí los “baladeros” [que no “bailaderos”]). Tal era la confianza en Dios, que les escuchaba y atendía. A tal fin había un jerarca encargado de dirigir estas acciones para con Dios, o intermediarios. No dudaban en la mejor tradición bíblica, bailar y danzar en torno a sus altares, cantando y rezando (que en decir del santo común en raza San Agustín: “el que canta, reza dos veces”).






Ofrecían leche y manteca, según islas y rituales propios, y el gesto de Moisés de levantar los brazos al cielo, les era también similar. Sabemos por las crónicas, que el lavado de los recién nacidos era más un bautismo cristiano, que pura higiene del neófito. respetaban tanto el parentesco carnal, que con ellos se abstenían de matrimonio, en bastante distancia sanguínea. Todo ello, reminiscencias de donde venían y sabían. No debemos olvidar en todo este hacer la Faycán, que ostentaba el otro poder (el espiritual), y bajo cuya dirección estaban las harimaguadas (las vírgenes consagradas a Dios y a la enseñanza). La isla está cargada de distintos almogarenes donde se reunían cuales templos modernos o de la cristiandad, con el culto diario semejante. Igualmente salpicados en lugares altos, nos encontramos santuarios diversos, con sus altares, como en Los Hogarzales (ver foto), hacia donde iban en procesión y rogativas, con gran expresividad de gestos u oración con el cuerpo (sobra decir, por sabido, los golpes con ramas al mar, pidiendo el agua en tiempos de sequía, con la confianza ciega de ser escuchados y atendidos por Dios).






Practicaban también el ayuno, que como cosa sabida, es del mundo bíblico de donde bebieron la fe que practicaban.






Y si en algo los guanches, manifiestan su fe, es precisamente en los ritos funerarios manifestando en ellos, la fe que profesaban o sus creencias, en las que la inmortalidad del alma, no les era desconocida, y en ello; lo embalsamamientos, con acompañamiento de sus pertenencias o/y comida para el “viaje”, hacia el más allá en el que creían: en la otra vida...






El Padre Báez, que les sigue acompañando en este viaje al mundo verdadero de los guanches, sin prejuicios y sin repeticiones absurdas e ingenuas, en una fe ciega en mentiras y ocultamientos.







Lo que realmente sorprende de los guanches





Lo que realmente sorprende de los guanches, es la religión que poseen o tienen, sin que en ninguna otra cultura histórica, el fenómeno religioso, sea como el nuestro. Ya hemos adelantado algo sobre todo esto, de forma pasajera, y dejando caer pequeñas porciones, para no indigestar a los que desconociendo la realidad, pudieran no entenderla así de ramplón. Pero, analizando más despacio el asunto, ese culmen religioso tiene una explicación, y es que no eran ajenos al mundo cristiano, cuya fe es la que profesan, si bien como también sabemos son deficitarios del mundo bíblico o hebreo, en gran medida también.






De entrada, el monoteísmo practicado, bien contrario a otros grupos de parecidas característica, ya es una primera nota que sorprende; altares hay por todas partes, donde tributan un culto, semejante al de las religiones citadas. No se olvide que el trasiego de marineros y otros por estas islas era algo frecuente, y traían las buenas nuevas de una religión, que llegaba a su plenitud, de la que los guanches, no quedaban al margen (como tendremos ocasión de ver y demostrar). Digamos antes de seguir, que entre los guanches, se desconoce la idolatría, por tanto (algo irreconciliable, viniendo de donde vienen, y siendo herederos y portadores, del nuevo credo). 






La leche, era el líquido de sus ofrendas, al no tener vino; y, el sol era la imagen más real de Dios en su inmenso poder, que todo lo sostiene, y veían en él (Magec), el reflejo de la divinidad o poder de Acorán, como llamaban a Dios (de igual manera lo hizo San Francisco de Asís, con su hermoso “cántico al hermano sol”).






Pero, volvamos al Dios único (no digo “dios” único, sino el mismo único Dios, que los castellanos y otros. Digamos también, que a pesar de distintas las islas, en cuanto a la religión, no hay grandes diferencias, sino matices. Y así, de forma semejante o similar, sinónimos de Dios son: Dios del Cielo, el Conservador, el Excelso, el Grande, el que Sostiene el mundo, el Sustentador del cielo y tierra, etc., dándole el significado de omnipotente y misericordioso, como miles de veces aparece así en los salmos (compuestos mil años antes de Cristo), y más parece repetir lo que dice la Biblia, que otra cosa diferente o distinta.






Sabiduría la de los guanches, al tratar así a Dios, que sorprende que cuando tienen un mayor conocimiento de la Virgen, no dudan en llamarla -en su idioma- la madre del que lo Sostiene todo, o la madre del Sustentador de cielo y tierra.






Solo adoran a Dios, y a la Virgen la veneran.






De sobra es conocido el conocimiento que tenían de la existencia del diablo, como también la del infierno (todo esto, no podía venir, sino de las raíces comunes, que estamos develando tenían (tenemos)...






El Padre Báez, que les va a seguir descubriendo la religión de los guanches.







SOLO DEL CRISTIANISMO





Solo del cristianismo, le podía venir a los guanches las virtudes que poseían, y así: el buen ánimo, la alegría, la nobleza, la piedad, el ser veraces, amables, buenos, etc.; pero, al margen de lo dicho, tenían otros valores, como la fuerza, la agilidad, la valentía, etc., que practicaban, para escalar y ascender a la nobleza, para lo cual, debían poseer un gran número de virtudes, entre las que sobresalían la honradez, y el no ser amigos de lo ajeno.






Cumplidores de la palabra, que era cosa sagrada (cosa bien distinta de los que pretendían conquistarlos, con la mentira y otros vicios); cómo perdonaban la vida y daban libertad a los que enemigos, venían por la de ellos; a pesar de las intenciones de los incursionistas, tenían en tan alto grado la amistad, que la ejercían, con sus propios contrarios; amigos de la paz, como ningunos (nos falta espacio para poner de lo que decimos ejemplos, pero los lea quien quiera en los escritos publicados, o acuda a la memoria colectiva).






Practicaron el trueque, recibiendo unos lo que no tenían los otros y viceversa. Pero no encontraron igual fidelidad y honradez; que los otros no eran de fiar, y traicionaban pactos y acuerdos -de continuo-, cayendo nuevamente con ingenuidad de quien no tiene maldad, en tropezar en la misma piedra más de una vez, al confiarse a traidores. Buenos sí, pero no tontos, tuvieron que matar, para reprimir a los que no respetaban propiedades, mujeres, y confianza. A pesar de ello, trataban bien a los prisioneros.






En hacer emboscadas, eran unos expertos, y más parece guiones de películas actuales, a comportamientos de siglos atrás (pero no en vano, se las estaban viendo, con “los hombres más inteligentes del mundo”, en decir de Le Canarien. Confiados volvían a las paces y a la amistad (que siempre era traicionada).






Y es que si algo sobresalió -como al presente- en el guanche (los canarios), fue la paz, que si bien se defendían, nunca atacaron, si no eran en ello molestados. Amigos de hacer pactos y de cumplirlos (aunque no del otro lado), cualidades éstas –¡y otras!- que hacían mejores a los que no creían ni sabían “cristianos”, cuando los que lo eran -o se lo creían- no las tenían.






Razones éstas, por las que el paso de la fe oculta, a la manifiesta -siendo la misma-, no costó nada admitirla, y seguir practicando lo que ya hacían siglos atrás, porque previamente, ya habían bebido en las misma fuente y agua.






El Padre Báez, que les acompaña -lentamente-, en el descubrimiento, de lo que no siempre se ha subrayado, a pesar de ser tan evidente y palpable.







EN SUS COSTUMBRES...





En sus costumbres eran tan puros, que nada en este sentido les aportaba el nuevo catolicismo, pues, conservaban la esencia del viejo y mismo credo. Y así la virginidad era un valor primero, y es que en justicia y religiosidad ningún pueblo les ha ganado todavía. ¡Qué grande era el respeto entre la desigualdad de sexos! Hasta hace poco -heredado- una mujer, nunca hablaba a solas con un varón, a no ser a riesgo de ser difamada por ello. Recuérdese a este respecto, la labor de las harimaguadas con las chicas, y ellas mismas. Cómo, los abusos deshonestos eran castigados con gran severidad; y tenían por sagrado -como lo es- el matrimonio, y cómo se preparaban para el mismo.

El adulterio -de parte y parte- era castigado con la muerte; razón por la que la fidelidad era una virtud primordial, manteniendo lo revelado desde que lo predicaran, esta santa doctrina.Sabido es, que los conquistadores, no respetaban a las mujeres en su decencia, y al margen de buscarlas para su venta como esclavas, eran violadas; éstas, preferían saltar al precipicio y perder la vida, antes que perder su condición de dignas; y así son muchos los lugares que la Historia nos señala como saltos de las mujeres (en Tejeda, en Amurga, en Agaete, etc.).







En cuanto a la caridad, se adelantaron a órdenes o congragaciones religiosas, y la guanche y virgen Inés Chimida, inició su obra hospitalaria en Telde, que duraría siglos después de su fallecimiento.






Apropiarse de lo ajeno, era casi imposible, dado el temor y amor a la justicia, donde el robar, casi no existía, y ello al margen de la pena que eso conllevaba, y de no ser el hurto de una cabra, ¿qué otra cosa podían robar?; y aún el el caso citado, tenían una muy compleja casuística judicial. En ello, aparece claramente reminiscencias del Antiguo Testamento, con lo que son deficitarios de la religión judeo-cristiana, que está muy presente en sus vidas (lo dicho, en apretado resumen, pone muy por delante a los guanches, ante una modernidad asilvestrada y salvaje).






Aquellos hijos, tenían en sus padres a los mejores profesores, pues les enseñaban a trabajar, a defenderse, temiendo lo malo, admirando lo bueno. Tan perfectos en todo, que asombra al presente, que los que fueron tenidos por salvajes, eran modelos en la virtud. No en vano tenían a las verdaderas formadoras del carácter en las ya citadas harimaguadas, mujeres santas que consagradas a Acorán, no se olvidaban de la sociedad en la que vivían y servían cuales religiosas del presente. Un pueblo -el guanche-, que contó, como ninguno con Dios, y de ahí la gran espiritualidad heredada y mantenida, y la fe en el que lo sostienen todo -decían-. 







LOS GUANCHES, O...





Los guanches, o descendientes de los canarii -son o es lo mismo- se lo pasaban muy bien, eran gente muy feliz, pues se divertían y pasaban el tiempo, después de sus trabajos, con juegos, cánticos, bailes, danzas, luchas, saltos, concursos, etc. Gaspar Sans, sacerdote él, escribió para guitarra la mejor partitura que jamás se haya escrito mejor para dicho instrumento musical, inspirándose en las danzas de los esclavos guanches, en el siglo XVI en Nápoles; también en 1350, causaron admiración en el imperio germano con motivo de una boda real..., y en Europa, se bailaba al uso canario..., en distintas cortes.






Acostumbrados a trepar por riscos y paredes que parecen imposible, eran de gran flexibilidad y de condición física atlética, y se daban a la lucha como juego y arte, midiendo sus fuerzas, equilibrio, agilidad, etc. Lo que más y mejor hacían era esquivar piedras, y en ello instruían a los pequeños, y los preparaban para el valor. Eran pues, muy hábiles y diestros, hasta tal punto, que donde ponían la vista (el ojo) allí iba la piedra que dardo mayor no había. Se cuenta, cogían con la mano las flechas que les disparaban los incursionados.






Desgraciadamente, han deformado el salto de los guanches, como “salto vertical del pastor”, que desciende agarrado a un palo, cuando lo que hacían era casi volar a la velocidad del viento, usando la vara cual pértiga, que bien no tocaba el suelo, para ya ir por delante de ella, y así impulsándose -me dijo mi padre- en cinco minutos atravesaban la isla, y cabra no había que se les ecghara por delante, sin atraparla cuando y donde quisieran. En el trepar y escalar, nada envidiaban a los lagartos, teniendo sus casas-cuevas, materialmente colgadas de los riscos, a las que entraban y salían con gran facilidad, a pesar de sernos al presente imposible (ver las cuevas colgadas de Gonzalo, cerca de Soria), usando los saltos de pértiga ya dichos.






También ha sido deformada la lucha canaria, a la que mi padre, de niño, ya me pegaba a mis hermanos (era de Arteara, de donde la necrópolis), y el reglamento, era muy otro. Y, en la pugna por ser el mejor, no faltaron los que se desriscaban creyendo su contrincante no le imitaba, cosa que hacían, que aunque no frecuente en la lucha, sí lo hacían e hicieron muchos, antes que entregarse a gentes venidas de fuera, prefiriendo -como ya queda dicho- morir a perder la libertad.






Estamos, pues, ante un pueblo desconocido, y nunca otro igual en la Historia, seguiremos viendo sus cualidades, pero ya en otro orden (virtudes)...






El Padre Báez, que les acompaña en este viaje a nuestros ancestros, para conocer nuestras raíces e identidad.







LO QUE DECÍAMOS... 





Lo que decíamos anteriormente, sobre los cristianos llegados en los siglos VIII y IX, se corrobora, con las costumbres y hábitos netamente cristianos que nos encontramos en pleno siglo XV, antes de la segunda evangelización, o re-evangelización. Pues, ¿en que se diferencian las harimaguadas a las religiosas o monjas del norte de África?, ¿de dónde la virtud de la pureza o castidad?, ¿de dónde el pudor y la decencia de las jóvenes guanches? Pero, lo dejamos en estas tres notas, para ahondar más adelante sobre otros temas, donde se ve nítidamente y con total claridad la influencia cristiana, en ritos, costumbres, etc. Eso sí, fue un catolicismo distinto en cuanto que la separación y distancia, lo hizo propio, si bien fiel en lo esencial.






No solo trajeron la fe, sino que les acompañaban las cabras, como medio de subsistencia, pero lo más importante es que en general mantuvieron una cultura superior; fueron portadores de la agricultura y el pastoreo, mantuvieron la monogamia, también el monoteísmo, etc.






Sobre la condición física (ver mi libro “Cuerpo Guanche”), no vamos a repetir lo que hasta la saciedad, un servidor ha dicho citando a los sacerdotes católicos que acompañaron a Bethencourt: Leverrier y Bontier. Nos dicen que no hay personas en el mudo más hermosas, tanto hombres como mujeres. A esto se une: gente bien hecha de proporciones clásicas, gente de brío, de buena planta, marciales, altos, valientes, arrojados, decididos, valerosos, fuertes, de gran agilidad, alegres, de agudo entendimiento, de gran memoria, nobles, honestos, austeros, etc., etc., lo que si comparamos vemos que los guanches salían ganando respecto a los que vinieron después, a “conquistarlos” (los conquistadores, fueron conquistados).






Pero, no dijimos lo más importante: tanto amaban la libertad -propio de un pueblo superior- que antes de perderla, preferían perder la vida.Y con esto, estamos dejando el perfil de lo que pudiéramos decir es el retrato o definición del guanche, que como se verá, se trata de unos seres de valores no comunes ni frecuentes, emanados como se puede deducir de un cristianismo subyacente cuando no claramente profesado.






Virtudes de los guanches, que iremos poco a poco desgranando, para justificar cuanto anteriormente queda dicho. Sobresale la sobriedad o austeridad, la pobreza que enriquece y eleva a los que la poseen; en este caso, todo un pueblo, que así se convierte en gente desprendida, libre, alegre, sanos, muy religiosos (tienen más bienes de arriba, del cielo, y no tanto del suelo)...






El Padre Báez, que les está diciendo, lo que jamás nadie ha dicho, por creerlo implícito, y por ello desconocido; simplemente, estamos, clarificando, y sacando de los escritos, lo que antecede y lo que está por venir (estamos comenzando).







ESTOY SEGURO...





Estoy seguro, superaremos el complejo de inferioridad que padecemos, cuando descubramos la grandeza de nuestros padres (los guanches [canarii]), siempre y cuando intentemos imitarlos. Por ello, anda uno, dando estas pinceladas o esbozos sobre los mismos. No debemos olvidar de dónde venimos y quiénes somos. Los valores y virtudes de ellos, nos pueden ayudar. Y no debemos caer en la trampa de la universalización, perdiendo con ello nuestra idiosincrasia e identidad.






Por ello, ando empeñado en esa mirada al pasado, pero sin nostalgia infantil y copia mimética, sino para descubrir, lo que se nos ha ocultado o no se ha visto ni dicho; que somos herederos de un talante, un espíritu, unas cualidades, etc., que deben continuar al presente y proyectarse al futuro. ¡vamos a construir (ya saben ustedes, lo fácil que es destruir)! 






Un pueblo, que no tiene conciencia de su Historia, es un pueblo sin personalidad (lo que nos sucede); debemos salir de esa masa informe, para poder continuar y seguir adelante. Por ello, antes de seguir, hay que pararse y mirar nuestra propia Historia (la mayor y nunca contada). Estaremos, sí en el mundo, pero como los nuevos guanches, o los guanches del presente, continuadores en lo esencial de aquellos otros que nos precedieron, pues somos sus descendientes.






Vengamos pues a lo canario, en cuanto a lo que somos: gentes venidas de África, gentes de islas (Canarias), gentes de fe católica, tres notas que nos distinguen y nos identifican, nos constituyen y nos conforman. África es nuestra cuna o raíz; las islas nos marcaron, y la fe católica que fue la luz que nos hizo lo que somos. Y es así como hemos traspasado fronteras, y somos universalmente conocidos, como distinto y exclusivos.






Investiguemos en nuestra Historia, para encontrar lo que nos forma o constituye. Busquemos nuestra alma o esencia (ver “Alma Guanche”, de un servidor), y sepamos cómo eran y qué hicieron los que nos precedieron. Dejémonos de citas mil veces repetidas y de notas para eruditos: hablemos al pueblo en general para que todos lo puedan entender y aprender; y en ello, vamos a estar y seguir. Vamos a enriquecer nuestro saber, saber de nuestros ancestros.






Estudiar y conocer nuestro pasado, es una obligación, que hará surja nuestra personalidad, un tanto oculta o desconocida. Los guanches, hombres que van desde el siglo III a.d.C, hasta el siglo XV d.d.C., unos hombres, llenos de virtudes ejemplares , y tales que los hacen únicos y excepcionales en el mundo y en el tiempo. Difícilmente, se podrá encontrar en la Historia de la humanidad mayor nobleza, valor éste -y otros- que continúa entre y en nosotros.






El Padre Báez, acompañándoles a conocer más y mejor a los guanches (canarii).







ENTREMOS PUES... 





Entremos pues, en la Historia, con sumo y gran respeto, asomémonos a ella, con emoción y temor, con alegría y esperanza; sorprendámonos de cuanto bueno vamos a descubrir: lo primero y más importante, la inteligencia -como reconocieran los de Bethencourt en 1402. Hicieron tal uso de la misma, que asombra la capacidad e ingenio, para actuar como lo hicieron, y de otro lado, como ya hemos dicho, si no desde la plenitud del cristianismo, en parte por ese pre-cristianismo que sí poseían y practicaban. 






Superado queda ya, que el término “guanche” sea exclusivo de Tenerife, que se ha generalizado y ya corresponde a cualquier habitante de las distintas islas en aquellos tiempos, pues no en vano hay y tienen muchos elementos que le son comunes. Separados por el mar, eran y somos uno; aunque independientes y con sus distintos Gobiernos, pero afines. Venidos del desierto culto del norte de África, como ya señalábamos anteriormente.






Una simple pasada al lugar de Tenerife: Tegueste, que nos recuerda el Tagaste de San Agustín (ver mi libro: “El Canario San Agustín). Los términos toponímicos comenzados por “Te” y otros, nos hacen ver en las distintas islas el origen común de sus habitantes. En común tienen -o tenían- la gran cultura de la que eran portadores, la lengua o idioma, el talante o carácter propio de los mismos, y la gran religiosidad (pre-cristiana unos, y cristianos otros, según orden de llegada; y una vez establecidos, el concilio de distintos tagoros para avanzar, guiados por los sacerdotes o faycanes).






Por supuesto, y damos por sentado y sabido, que llegaron de distintas etnias o tipos distintos; fueron unos seis siglos de distintas oleadas o llegadas, y cabe pensar, no venían todos de la misma región o lugar, aunque sí de esa gran zona del norte africano ya dicho. Como es fácil deducir, con inmenso y gran predominio de la raza blanca. Hechos a la mar, no se trata de unos salvajes de la prehistoria, sino de unos hombres ibres y cultos, cuya apareincias siglos despúes, engañaron a los que los creía, por sus faltas de vestidos, cuales si bárbaros fueran (pero se equivocaban). Supieron de distintas culturas de los que sucesivamente les visitaban... 






Según iban llegando, se asentaban en torno a la costa, pero con el devenir de los siglos, se iban adentrando, según iban talando y haciendo habitable el interior de las islas. Pero es bueno saber, que no faltan quienes dicen -y con razón- que desde los siglos XXX a.d.C., y hasta el IX d.d.C, no faltaron distintas llegadas a las islas. Estos últimos cristianos, que huían de los islámicos; y no es arriesgado decir, que venían acompañados de sus presbíteros y Obispos (que continuaron con su labor evangelizadora antes de que llegaran los castellanos y otros). La leyenda aporta distintos santos y obispos...






El Padre Báez, que les va a seguir contando lo que nadie hasta ahora ha dicho, y ahí están los datos ocultados.







SE ALIMENTABAN... (Los Guanches):








Se alimentaban los guanches, de lo que la naturaleza les proporcionaba. De las semillas hacían el gofio, dando así un producto único en el mundo., siendo muy variada la forma de comerlo (con agua, leche, fruta, solo, etc.). Excepcionalmente, y por motivos festivos, comían también -pero poco- la carne de cabra y sus crías. También el mar, les daba mucha comida, más allá de las conchas o lapas, pues eran muy buenos nadadores, y por tanto pescadores. De entre la fruta y frutos, sobresalía el sabroso higo, fruto de distintas higueras, que les daban -como al presente-, tres frutos al año: la breva, el higo y los higos pasados.






Alcohol y otras bebidas dañinas, no conocían o bebían sino el solo agua, de las mejores del mundo como son las nuestras en diversidad de riquezas minerales. Tampoco les faltaba la rica y alimenticia miel.






Perdidos los trajes y ropas que traían, se acostumbraron a ir desnudos, y de cubrirse lo hacían con las pieles de las cabras, o bien ellos mismos las fabricaban con fibras vegetales, siendo en ello unos auténticos expertos o artistas. Preferentemente andaban descalzos, y no hacían ascos de ciertos adornos.






En cuanto a sus casas (ver mi obra: “Arquitectura Guanche”), tanto en cuevas como fuera de ellas, mantenían el proyecto cruciforme tan peculiar, si bien no faltan algunos modelos diversos y distintos; pero, en su confección, actualmente, no se ha conseguido perfección igual, y siendo muy variadas las distintas manifestaciones de su arquitectura: murallas, paredes, mausoleos, etc., etc. Era peculiar, el fogal, en el centro de la vivienda. En cuanto a los muebles o ajuar de sus casas, más allá del molino, algunas cerámicas, cuchillos, etc., con materiales propios, y poco más (lo que nos muestran los Museos a tal fin, y allí se pueden ver).






Sus principales armas, fueron los palos y las piedras.






Sus oficios: pastores, agricultores, albañiles, momificadores, carniceros, alfareros, pescadores, mineros, sacerdotes, capitanes, etc.






Eran muy dados a: fiestas, bailes, juegos, celebraciones políticas, etc.






En política, tienen: Reyes y reyezuelos, con guayes (o capitanes); celebraban el Sábor, tagoros, etc.






En lo religioso, tenían al Gran Faycán (Obispo), y faycanes (sacerdotes); con todo lo propio para el culto: almogarenes, altares, etc. 






Habían dos clases sociales: nobles y trasquilados (se distinguían por el corte de pelo).






El Padre Báez, que pasa muy por encima de estas cuestiones, por considerarlas del común y de menor importancia.







EL PRE-CRISTIANISMO Y LOS CANARII





Verdad de Perogrullo, que nada ni nadie accede a algo, sino de forma progresiva, en un antes o prólogo, o lo que es lo mismo, un “pre” o antes. Y es que se suelen dar una serie de condiciones, que preparan y dan lugar a movimientos y a cuestiones, que previamente se viene cociendo o preparando. Y así, 300 años antes de Cristo, nuestro Dios y Señor, existían los esenios -por poner un ejemplo- en cuevas y riscos, con sus cabras y desiertos, viviendo un pre-cristianismo, que llega incluso a muchos a confundir dichos colectivos.






Quiero decir con lo que precede, que no se comienza a ser cristiano en el siglo I después de Cristo, sino que aún antes de Cristo, de alguna manera, ya se vive un ambiente, que viene a desembocar en el cristianismo, que como hemos dicho, no surge por arte de magia, ni de la noche a la mañana, y así profetas y otros, vienen preparando el camino.






Y, una vez más -digo-, que no hay que excluir a los canarii, que antes de Cristo, ya podían vivir el fin del judaísmo, como un inicio o antes del cristianismo, vivían en esa línea, que lógicamente llega a su plenitud con la llegada del Mesías, a quien Miqueas sitúa su nacimiento en Belén, y otros dan otros mil detalles de su venida, para reconocerlo cuando llegue. El mundo de entonces, vivía en esa expectación, esperando al anunciado y era esperado.






Lo que en el mundo sucedía, nada les era ajeno a los canarii, que por diversas fuentes vivían las mismas esperanzas; precisamente, en ese ambiente canarii, es donde el cristianismo primitivo, se va a enraizar más y mejor que en ninguna otra parte,y ello, porque devino de una actitud anterior, que tiene su continuidad.





Siendo todo esto cierto e históricamente demostrable y demostrado, no es arriesgado decir, como hemos dicho, los canarii, llegados en los siglos II y I antes de Cristo, y que asentados aquí, no eran distintos a los que quedaban en el continente, recibiendo el final de una época en transición a otra. Llegan pues, con un pre-cristianismo, que iremos demostrando sucesivamente, aportando datos hasta ahora nunca expuestos.






Nada digamos respectos a los que contemporáneamente y a posteriori de Cristo, siguieron viniendo o llegando, trayendo con ellos la mejor filosofía de todos los tiempos y lugares: el Cristianismo fiel.






El Padre Báez, que les sigue acompañando en este empeño, de descubrir, en su realidad y verdad histórica a nuestros antepasados, de los que heredamos actitud y comportamiento que son el culmen y casi la perfección de la Ley de Cristo.







UNA NUEVA NAVE CON CANARII





La alegría de los que ya estaban, al recibir a sus paisanos, y tal vez familiares, que preguntarían mutuamente, por los ascendientes y por los descendientes de uno y otro lado. La sorpresa de descubrirse cómo estaban, los que llegaban, y los que estaban; los que venían ya cambiados en lengua y costumbres; los que ya se habían establecidos, conservando las raíces, y cambiado el modo de vida, pero no la fe, ni las buenas costumbres emanadas de la misma, que en eso, eran muy fieles, como en todo lo demás....






Pero, no era todo tan bucólico y romántico, que la primera dificultad, era dar con el pariente, preguntando por los nombres en un territorio disperso y muy grande, pero como de menos a más la población crecía, al principios, más concentrados, era más fácil, que no con el decurso de los siglos (estamos en torno a Nuestro Señor Dios Jesucristo, tres siglos antes y tres siglos después, en un más o menos), que después venía el ubicarse, previo reconocimiento, recomendación o consejos.






Para los que estaban aquí, eran noticias del continente y la suerte histórica que les tocaba vivir lo que les llegaba, junto con un enriquecimiento poblacional; que por los de aquí, contaban también sus cuitas, sus aventuras, sus comienzos, dónde los restos de sus antepasados, la visita ritual a los mismos..., pero ya dije no siempre fue fácil y a veces imposible dar con ellos. para algunos fue algo nunca conseguido, por aquello de un cambio de “domicilio”, y habérseles perdido la pista...






En las naves de vuelta, también iban noticias e informaban del cómo y del lugar, de la gente y sus nuevas costumbres, pero la fidelidad (repito) mantenida; también que conservaban en estado puro el habla y la escritura (la misma que en el continente, iba avanzando y cambiando)...






Añoranzas habían de parte y parte, y tal vez alguno regresara, ¡vaya usted a saber! Son los años oscuros, donde solo la lógica y la razón, pone estos presupuestos, que con toda verdad sucedieron, y nadie los ha contado...






Sí, hay que viajar en el tiempo, hay que ponerse en la borda de esa nave que llega, y no se ve a nadie, y hay que recalar, por este y el otro barranco, hasta encontrar a los que dan la bienvenida..., ¡qué distinto ya cuando otras naves llegan desde los siglos XIV y XV, a pesar de ser hermanos en la fe, pero se desconocen, no hablan el mismo idioma, no tienen los mismos templos (los de aquí almogarenes), pero sí la misma doctrina...






El Padre Báez, que de nuevo, se asoma a aquellos albores de nuestra Historia, jamás contados...











¿CÓMO VIVÍAN LOS CANARII, EN SU NUEVA “CANARIAS”?





Fueron los hombres más felices del mundo; tenían libertad y comida, un buen gobierno y espiritualidad; vivían en paz y alegría; la tierra y el mar, les proporcionaba de todo: casa, cobijo, comida (pesca, higos, leche, carne, fruta, etc.); tenían trabajo y se ejercitaban en un medio accidentado, que les daba fortaleza y agilidad; respetaban a los ancianos, y aún muertos, los veneraban; eran dueños y señores de un territorio virgen que adaptaban a sus gustos y necesidades; nada envidiaban del exterior, y tanto, que solo pensar podían perder su forma de vida, preferían despeñarse y entregarse en las manos de Dios...






Se reunían en tagoror; tenían algo así como un parlamento o cortes (Sábor), donde estaban todos representados: había un respeto sagrado por lo ajeno, ya fueran personas, animales o cosas... ¡Nunca hubo un pueblo más feliz, ni más libre! Fueron previsores, por si las cosechas o años eran malos, y sus graneros son una joya de arquitectura mundial...






Sus encajes con vegetales, son de tal finura y belleza, que parece imposible tanta aritmética en ellos, a base de juncos y otras hierbas. Sus cuevas y casas cruciformes, son de una belleza increíbles y de una perfección en la ejecución, que raya lo inverosímil. La educación delegada en las harimaguadas, no tenían que envidiar nada al presente. La actividad religiosa (ofrendas, ritos, ceremonias, oración, sacramentos, sacerdocio, templos, etc.; es algo que sorprende gratamente, ver lo bien organizado que lo tenían todo...






Todo era, un remanso de paz, donde la naturaleza con su clima, vegetación, paisajes, estrellas, viento, etc., daba una vida serena y placentera. Desconocían el odio, la venganza, la maldad, la guerra..., es acogedor, hospitalario, bueno, generoso, comparte, ayuda, etc.





Si esto no era un paraíso, ellos lo convirtieron en un paraíso, donde reinaba la alegría, la paz, el bien. Lo tenían todo; nada les faltaba. Solo les quedaba algo de añoranza: soñaban a veces con sus antepasados, y en sueños, se veían en el desierto, con los suyos...






El Padre Báez, que retrocede en el tiempo, para ponerse en el de los canarii, llegados a las islas. Tan bien estaban aquí, que ninguno regresó a su lugar de origen, ni a ninguno se le ocurrió salir, y ni mucho menos aceptar una forma y manera distinta de vivir, a pesar de los avances propios de aquellos tiempos; y la mayor desgracia le eran: ser esclavizados, y por tanto sacados de este, su mundo.






PD.- Esa paz, tranquilidad y serenidad, fue perturbada a finales del siglo XIV, y durante todo el siglo XV...







LO QUE EL PAPA PABLO SEXTO DIJO DE LOS “CANARII”





Extraído de la homilía pronunciada en la canonización de los mártires de Uganda, y extensible a nuestros hermanos los canarii, que estuvieron salpicados por la misma sangre derramada por Cristo:






“... mártires africanos... catálogo de vencedores, que es el martirologio, una página trágica y magnífica, verdaderamente digna de sumarse a aquellas maravillosas de la antigua África, que nosotros...”


Por nosotros desconocidas por culpa de los que ciegos, no quieren ver la historia sino leer historietas.






“... ¿quién podría suponer, por ejemplo, que a las emocionantísimas historias de los mártires escilitanos, de los cartagineses, de los mártires de la blanca multitud de Ütica, de quienes san Agustín y Prudencio nos han dejado el recuerdo, de los mártires de Egipto, cuyo elogio trazó san Juan Crisóstomo, de los mártires de la persecución de los vándalos...”


¿Acaso no huyeron de los mismos los canarii, en parte?, ¡que se diga y se sepa, entre otras razones!






“... ¿quién podía prever que, a las grandes figuras históricas de los santos mártires y confesores africanos, como Cipriano, Felicidad y Perpetua, y al gran Agustín...?”...


Grandes, que para muchos pasan desapercibidos, cuando no enanos o inexistentes, borrando las páginas más brillantes de la Historia, de las que no fueron ajenos nuestros antepasados.






“... el África, bañada por la sangre de estos mártires, los primeros de la nueva era..., tan precioso y grande fue el holocausto...”


Nuevos elementos a añadir a los canarii, para tener de ellos un perfil más completo y no un rostro desfigurado o inexistente.






“... la tragedia que los devoró fue tan inaudita y expresiva que ofrece elementos representativos suficientes para la formación moral de un pueblo nuevo...”


Moral que mantuvieron y fue el adorno mejor y mayor de los canarii, convertidos o transformados en “guanches”.






“... una civilización primitiva -no desprovista de magníficos valores humanos...-”


Como que no los hay mejores, ni mayores en la humanidad (“... irán al mundo entero, y no... [Le Canarien]”).






El Padre Báez, añadiendo materia para una mejor comprensión y conocimiento de nuestros ancestros, nuestras raíces, nuestro cimiento, nuestra esencia, nuestra genética...







LAS ISLAS QUE ENCONTRARON LOS CANARII





Pongámonos en la piel, de aquellos primeros canarii, que llegaron a estas islas, y veamos lo que vieron:






Unas islas deshabitadas, nada roturado, emboscado y maleza, mucha agua, cuevas, etc. Todo por hacer, y poco a poco fueron acondicionando todo y adaptándolo para mejor vivir. Se metieron de tal manear cada uno en su propia isla, que la convirtieron en mundos apartes, en sus casas, a pesar de saberse acompañados, pero “cada uno en su casa y Dios en la de todos”.






La alegría de cada arriada o nuevas llegadas, porque se incrementaba el número, y además del acompañamiento, eran nuevos brazos para el trabajo y nuevas noticias del continente. Van surgiendo los agricultores, los pastores, los constructores..., y se van organizando.






Instituciones como el Estado, la Iglesia, la Justicia, la Legislación, clases sociales, etc., comienzan a aparecer, sin descuidar lo lúdico y festivo.






Con el tiempo que va transcurriendo el amor y el apego, la transformación, y van apareciendo: poblados, limpieza, caminos, etc., van quedando señalados.






El ejemplo de Los Hogarzales, nos muestra un grado de diversificación social y empresarial, que raya la modernidad última.






En definitivas: esto no siempre fue así; y las islas que tenemos, al margen de la Creación que le dio existencia y forma, los canarii, pusieron su sello o marca, al roturar, edificar, canalizar, etc.






Piénsese en los graneros, como lugares comunes, donde cada uno guardaba lo propio.






A veces, la sorpresa de algún “turista”, y más tardíamente, las constantes molestias de los que venían como moscas a romper la paz y desposeer de la propiedad a unos hombres que convirtieron unas islas salvajes, en un paraíso.






Fueron pues, los artífices de una transformación y de una “colonización”, alcanzando una cultura y psicología que nos hace distintos y únicos en el mundo. Somos sus herederos, y deberíamos mantener a toda costa estas señas de identidad: las de unos predecesores, que creadores de un sistema, régimen, sociedad, costumbres, etc., modélicos como lo prueban sus construcciones, su administración, gobierno, religiosidad, etc.






El padre Báez, que viaja en el tiempo, para llevar a sus amigos a un mundo anterior, que es la base y cimiento de lo que somos, si bien nunca debimos olvidar vinieron del desierto, y dejaron sus huellas por todas partes, haciendo de la tierra y la piedra, el mejor y mayor arte.






PD.- No estropeemos mas las islas que nos dejaron los guanches, urbanizando barrancos y llanuras de pastos para el ganado, no sustituyamos higueras (de las que se alimentaban), por pinos en llanos, que nos quitan comida..., ¡cuidemos nuestra herencia!







LOS CANARII QUE VINIERON





Los canarii que vinieron, fueron los más inteligentes, que huyendo de algún mal, o buscando vida mejor, se vinieron. Por no ser los más tontos y torpes supieron hacer frente a las dificultades de su origen, y a las adversidades y contratiempos de unas islas no pobladas, y que tuvieron que volverlas: habitables, cultivar, edificar, legislar, etc. Que no eran unos salvajes, unos aborígenes, unos primitivos, sino hijos de su tiempo, cuando y donde la cultura (filosofía y Religión)brillaron como nunca antes, ni después; y a las que no eran ajenos los canarii.






Hoy como entonces, de África, huyen y vienen los más jóvenes, los mejores preparados, los más arriesgados, los universitarios, y así sucedió entonces (y aquí, cuando los nuestros emigraron a la América latina y a otras partes), y ahora; que conocedores de la cultura ambiental, sabían del cristianismo como religión que se expandía por el Imperio Romano, al cual pertenecían (o eran limítrofes), tanto al norte, como este, oeste e interior del África de su tiempo, y la asumieron y practicaron.






Esa condición de gente bien arriesgada, astuta, inteligente y sabia -que perduró en el tiempo y aún sigue- lo captaron muy bien los normandos con esa famosa frase, acerca de ellos de los que dijeron son los “más inteligentes del mundo” conocido entonces, y ahora. Por tanto, no les iba a ser ajena, aquella corriente de siglos atrás en el continente, corriente que lo impregnaba todo de las enseñanzas de Jesús.






Precisamente por ello, los canarii venidos después de Cristo, fueron los primeros evangelizadores de sus propios hermanos, venidos antes de Cristo; si bien los castellanos ampliaron y actualizaron lo que mantenían como gran tesoro: la fe católica, sin modificar nada en lo esencial, pues la mantenían con total pulcritud y fidelidad, si bien adaptada a las circunstancias y lugar como a sus propios estilos de vida, formando una Iglesia (la Iglesia Canarii [o canaria] o Guanche) particular, dentro de la Iglesia universal (o católica).






Noticias de las las Canarias y de sus habitantes, hay recogidas en sendos libros en cada siglo de la Historia, con lo cual no es cierto se hable de “re-descubrimiento”, cuando toda Europa y el mundo conocido entonces, sabía de la presencia o estadía de los canarii en las islas, a las que ellos mismos, les dieron su propio nombre de origen.






También en los que quedaron atrás, persistía el recuerdo -propio en los beduinos-, y contarían lo de: “... nuestros antepasados, marcharon a unas islas en el atlántico, donde se asentaron y “colonizaron”, mil años atrás (más o menos, y según), y gracias a las cabras que se llevaron, viven, se visten y comen...” todo ello cual credo profano, que en cuanto al otro, seguían la Religión universal o católica, entonces, como ahora, ellos y nosotros.






El Padre Báez, que continúa mirando hacia atrás, para recomponer la Historia que nunca antes fue contada.







EQUÍVOCO DE LOS CASTELLANOS Y OTROS, ACERCA DE LA FE DE LOS GUANCHES





Hay que hacer un gran esfuerzo mental, para trasladarse en el tiempo, al siglo XVI (1.500 y siguientes), y ver las cosas desde aquella óptica y realidad, y no desde el presente manipulado y deformador de los hechos, por desconocimiento y por la maldad de algunos que solo odian, y se mueven en el resentimiento y la ignorancia.






Que los castellanos -y otros- no sabían la condición católica de los guanches; eran hijos de su tiempo, y creían que cualquier pueblo que apareciera a la escena, debían ser gente sin fe, sin Dios, y por tanto adoradores de falsos dioses, y por tanto había que evangelizarlos, la única y principal razón, de aquella acción descubridora.






Que sin saberlo, porque les separaba el idioma, y la comprensión, que se trataba de llover sobre mojado, y si bien con las característica de una Iglesia particular, perteneciendo a la Iglesia universal (o católica), los guanches, no necesitaban conversión, porque eran hermanos en la misma fe y por tanto creencia, si bien con los matices propios del lugar e historia vivida.






Hoy, con la distancia que da el tiempo, y los estudios e investigaciones hechas y por hacer, podemos llegar a conclusiones que cambian la Historia: entonces cumplían con un mandato divino, cosa que hicieron aquí, sin darse cuenta que, salvo matices y complementos, en lo esencial nada nuevo se les añadía.






Que no podemos pedir a pobre gente, que venían a medrar y huyendo de la miseria, que desenraizados y lo peor de la Edad Media ya caduca, unos hombres incultos, se dieran cuenta de la realidad y trasfondo; que no eran la flor y nata de la sociedad los soldados y campesinos que hasta aquí llegaron con la ilusión de hacer fortuna; que eran una pobre gente, aventureros y desheredados...






¿Cómo se iban a percatar de estas sutilezas y adaptaciones? Que por parte de Obispos y clero, no hubo sino una lucha contra los propios, para defender de abusos y tropelías a los guanches, objeto de esclavización, robos, violaciones, etc., sabidas, y ello de mano de gente sin escrúpulos, sin formación, e hijos de su tiempo.






El Padre Báez, que no deja de iluminar una realidad a la que muchos se les escapa, para comprender la mayor: ponerse en la época y ver la verdad de los hechos, sin leyenda negra, sin odio visceral y con la verdad histórica por delante.







¿DEJAMOS LA “HISTORIA”, COMO LA ESCRIBIÓ EL “NATIONAL GEOGRAPHIC”?





En el año 1955 -por tanto ha pasado más de medio siglo- de nuestra Historia, se hacía esta caricatura, por parte del citado más arriba, que nos presenta de la forma siguiente:






“... Juan de Bethencourt, un caballero normando, intentó la conquista de Canarias en 1403. Encontró las islas habitadas por una extraña raza, los guanches, cuyos reyes medían siete pies de alto. Estos aborígenes eran gente apacible, con una cultura de la edad de piedra, que, no obstante, opusieron una terca resistencia...”






No cabe duda, que quienes tengan este concepto de nosotros y nuestra historia, está muy equivocado, y si según algunos paletos, la Historia no se la debe ni puede tocar, habría que dejar lo dicho como está y como verdad; y es que a voz de pronto, y sin hilar fino, ese texto, puede ser parafraseado, de la siguiente forma, y vean, ¡vean cual dice mejor y se ajusta a la verdad:






“... unos franceses, que dejaban mucho que desear, buscando enriquecerse, llegaron a las Canarias en 1402. Sabían las islas estaban ocupadas por unos hombres que tenían un gobierno modélico y una vida organizada en todos los aspectos. Y amaban tanto la libertad, que un siglo durará la resistencia, de un pueblo -el más astuto e inteligente del mundo- según los normandos...”






¿Acaso se miente en la segunda presentación?, ¿no se ajusta a la verdad y a los hechos y dichos?, ¿como pretender, que por no cambiar la Historia, haya que dejar lo que han dicho o escrito gente poco informada, o mal intencionada, que han deformado los hechos y mienten? Porque veamos:





¿1402 o 1403?, ¿extraños los guanches u hombres normales, de belleza insuperable?, ¿medían los reyes siete pies, distinto del resto, y era esa la condición para ser rey o Guanarteme?, ¿nuestra cultura de la edad de la piedra o superior en todo a la de los que nos visitaban?, ¿tercos nosotros o ellos en conquistar a un pueblo que se resiste por amor a la libertad (¡he ahí el grado de su incultura!).






El Padre Báez, que si como dice el refrán “para botón basta una muestra”, ahí queda expuesto con meridiana claridad.







LOS GUANCHES, SEGÚN DON ANTONIO CUBILLO





Contaban los navegantes fenicios, que al Oeste del África del Norte, al final del actual mar Mediterráneo, donde se pone el sol, habitaban las tribus "Mahurim", significando este término en fenicio y en púnico, los Occidentales, de donde vino posteriormente, por deformación, el término "Mauri", es decir los habitantes del Mahurim, los del Occidente, lo que dio posteriormente, los Mauri de los romanos. Plinio, el historiador romano, escribe en sus escritos, que entre las tribus de la Mauritania Tingitania, la principal era antiguamente la de los Mauri.


Posteriormente este término gentilicio dio el actual término de Moros de los castellanos y Maurs, de los franceses así como el Mauros del antiguo griego. Mauritania, en sus diversas acepciones, significa país de moros.


Según los historiadores romanos, al Este, o sea en la Mauritania Cesarea y en la provincia romana de África (Túnez), se hallaban los Numidas; al sur de las dos provincias romanas citadas, y sobre todo en la Mauritania Tingitania se hallaban los "Getulii". Tito Livio también los cita, diciendo que formaban parte de los ejércitos de Hannibal el cartaginés (XXIII, 18,1).


Los Gétulos ocupaban casi todo el sur del actual Marruecos, hasta el desierto, donde vivían los Etíopes o poblaciones melanodermas. Conocemos los nombres de algunas tribus gétulas, los "Baniures" y los "Autololes". Según el historiador Estrabon (XVII, 3, 7), "al extremo Oeste y al lado de los Etíopes, estaban los "Pharusiens" o "Perorsos", que así se distinguían de los Etíopes, los cuales vivían "donde las lluvias caen en abundancia en verano"; estas condiciones climáticas existen solamente más allá de la Seghiet El Hamra o Río de Oro, al sur de la actual Mauritania, es decir en el Senegal.


Plinio (V, 1), al referirse a la expedición del pretor romano, Suetonio Paulino, contra los gétulos, en el año 41-42 de nuestra era, dice que los romanos llegaron al sur, hasta un territorio de una población llamada "Canarii", "por ser el perro su alimento común, junto con la carne de las fieras (quippe victus eius animalis promiscuum his esse et dividua ferrarum víscera)". Según el mismo autor, continuando con las memorias del citado pretor, dice "que estos Canarii vivían al lado de los perorsos (juntam Aethiopum genten quos Perorsos vocant, satis constat), que ocupaban el territorio al sur de los Gétulos y del río Salsum, hoy Oued-el-Melh (Río Salado), o sea, enfrente de las Islas Canarias.


El cabo "Gannaria", mencionado por Ptolomeo, en la costa africana, por 29º, 11', latitud Norte, o sea, exactamente a la altura de las Islas Canarias, debe estar relacionado con esta misma población, donde los investigadores modernos han reconocido los "Kannurieh" de los escritores árabes. De ahí podría venir el nombre de Kanaria, por el nombre del pueblo africano que vino o lo trajeron a las islas Canarias, (Ver Vivien de Saint-Martin, "Le Nord de l'Afrique dans l'Antiquité", Paris,1863, pag. 106-9-, y la "Historia de Canarias" de Viera y Clavijo, Goya Ediciones, 1967, Tomo I, pag. 119, nota pie página).


Siguiendo con Plinio (VI, 205), éste hace derivar el nombre de Canarias de la isla de Gran Canaria, por lo de Canis, pero inspirándose en uno de los libros, hoy perdido, que escribió el rey de Mauritania Cesarea, Juba II. De hecho en latín existe un adjetivo "canarius", pero derivado de "canis", cf. Plinio, XVIII, 14., pero no podemos excluir, en lo que respecta a "Canarii", que el nombre de una éthnia indígena, los Kanarii, haya sido interpretada o mal interpretada por los romanos, de una manera arbitraria. Canarii es un plural latino o bien el nombre propio de la tribu citada por Suetonio Paulino.


Según el historiador francés, J. Mesnage, "L'Afrique chretienne", París 1912, pag. 488, existió en Mauritania Cesarea (parte de la actual Argelia, - la Cesarea antigua, se llama hoy Cherchell), un Obispo llamado BACANARIENSIS, en el año 484 de nuestra era. Según el citado autor, "podría ser que BA o VA, indique en líbico la pertenencia a una rama común o simplemente a una colectividad étnica, Canarii o Canariensis". De esta manera nos encontraríamos con la etnia Canari( a ), en un contexto lingüístico líbico-berbere.


Personalmente creo que este BA inicial se refiere a Padre, ya que nos encontramos ante un sacerdote, "Padre", puesto que los bereberes, para designar al padre, en general, emplean el término BABA y cariñosamente como diminutivo, BA. No es de extrañar, que ya en esta primera época cristiana, a los sacerdotes y a los obispos mucho más, se les llamase Padre, como ahora se dice en castellano, es decir BABA, y si iban acompañados de un complemento como en este caso, se redujese a BA y se dijese BACANARIENSIS. También pudiera ser, que en el siglo V, una parte de la tribu de los "Canarii", hubiese sido ya cristianizada por las predicaciones de los sacerdotes bereberes, Tertuliano, Cipriano y San Agustín, Obispo de Hipona y nacido en Tegueste (al este de Argelia), y entonces este obispo Bacanariensis, fuese así denominado por ser el primer Obispo Canariensis o de los Canarios de esta parte de Africa del Norte ya cristianizada.


De todas maneras el hecho histórico está ahí y si consideramos que de estos Canarii pudiera venir una parte del Pueblo africano que llegó a estas Islas Canarias, no sabemos cuando, aunque pensamos entro los siglos V y IV de antes de nuestra era, nos hallamos ante un nuevo factor histórico que influirá enormemente en el mejor conocimiento de nuestro Archipiélago. El medio de transporte con que llegaron estos pueblos de la costa a nuestras islas, como ya en diversas publicaciones he señalado y pienso, fue en las naves trirremes de los Púnicos o Cartagineses, quienes en aquellos tiempos dominaban el mar cercano y las rutas del Norte y del Oeste de África, mucho antes que los griegos y los romanos, de ahí que los Cartagineses, que en sus navegaciones habían llegado hasta el Camerún, en el famoso periplo de Hannon, tuvieran interés en poblar estas islas para que les sirvieran de base y lugar de descanso y avituallamiento de sus naves cuando volvían hacia el Norte en la ruta para volver a Cartago.


Se sabe que además de los Canarii, trajeron a otros grupos poblacionales como los Beni Ahwara o Beni Ahuaritas, que poblaron la isla de La Palma y que habitaban en el Anti Atlas, así como también trajeron a los Beni Gomer o Gomeritas, que habitaban los alrededores de Melilla, donde actualmente existen cinco tribus Gomer o Gomeritas, cerca del Peñón de Velez de la Gomera. También está el caso de los Zenatas, tribu líbica, traídas por los Cartagineses desde los alrededores de Cartago para poblar la isla de Tenerife o Zinet (Chinet), pensamos hacia el siglo VI antes de nuestra era. No hay que descartar sin embargo llegadas poblacionales anteriores a estas fechas a las islas de Fuerteventura y Lanzarote pobladas por "Mazyes, o Maxyes que dio Mahos" e incluso a otras islas como Tenerife, donde se ha encontrado últimamente una momia del siglo VIII antes de nuestra era en la zona de Ycod.


Zenatas, Mahos, Beni Ahuaritas, Beni Gomer y Canarii, todos ellos a lo largo de los siglos dieron lugar al actual pueblo Guanche o Canario al cual tras la conquista se le añadieron aportaciones moriscas, judías, iberas y de esclavos africanos de la costa occidental y del golfo de Guinea, traídos por los conquistadores, más algunas pocas familias europeas de origen italiano, irlandés, francés o británico, que al mezclarse con la masa mayoritaria de población autóctona, ha dado lugar el actual conglomerado poblacional del Archipiélago africano de Canarias, última colonia de España.


Canarias, Octubre de 1998.


El Padre Báez, que les ofrece este regalo de nuestro padre de la patria Don Antonio Cubillo.







ACLARANDO SOBRE LOS GUANCHES


- Como es lógico deducir, al hablar del catolicismo de los guanches, me refiero a los canarii, que vinieron después de Cristo, que son los que pudieran conocer y conocieron el cristianismo; los anteriores a Cristo, son deficitarios de la corriente judía o pre-católica (o cristiana), que vienen a ser más o menos lo mismo, sin desdeñar la cultura reinante (griega, romana, desértica, judía, etc.).






- Los guanches, portadores de una doctrina judeocristiana, no respondieron con violencia, odio -propio de los sectarios- sino que con amor y respeto, solo se defienden sin atacar, salvo en defensa propia, dando muestras y pruebas de una superioridad moral y doctrinal, o al menos la misma -en parte- de la de los que querían conquistar y evangelizar (portadores también del mismo catolicismo, si bien ya rebajado por los desgajes del mismo, mientras que aquí, se conservaba en su pureza primera).






- Y puesto que de atrás les venía la devoción a María, la Madre de Dios y Madre nuestra, no tuvieron resistencia en aceptar a la Virgen del Pino o/y Candelaria, y darle el culto propio y debido, que ya hacían y daban a Chaxiraxi (la Madre del Sustentador). Y desde ellos -los guanches-, nos viene ese amor a la que después de Dios: ¡Ella!






- Son pues, los guanches, un catecismo vivo, en el que radica la fe más pura y fiel al catolicismo, siendo cristianos modelos para todos los tiempos y lugares. Bastaría repasar sus virtudes heroicas, para verlas fundadas o fundamentadas en la doctrina católica, de la que fueron fervientes seguidores,






- Los guanches nos dan -además- la gran lección, de no salirse de entre los nuestros, porque eran -y somos- de los nuestros, y porque son de los nuestros, permanecieron con nosotros, ya que no todos son de los nuestros. Conocieron la verdad, y no se pasaron a mentira alguna; por eso, no negaron lo oído desde el siglo I y no se dejaron engañar. Más aún, no necesitaban nadie les enseñara, pues seguían en lo aprendido y enseñado.






- Aquello del samaritano Justino, que filósofo, al comienzo del siglo II, de familia pagana, que se convierte a la fe y escribe en defensa del catolicismo, que abrió una escuela en Roma donde mantenía discusiones públicas y en tiempos de Marco Aurelio, en el año 165 fue martirizado con varios compañeros, fueron ecos que alcanzaron a los hombres más inteligentes del mundo: los canarii.






El Padre Báez, que levanta poco a poco, el velo que oculta nuestra Historia, y nos muestra poco a poco, la grandeza de aquellos antepasados nuestros, que pasaron antes por el catolicismo, en el que se mantuvieron con ejemplar fidelidad, después de llegar aquí, donde lo practicaron con gran devoción, la religión de Jesús y los suyos: la Iglesia Católica.


JUSTO AHORA, SOBRE LA HISTORIA DE LOS GUANCHES:


¡Mira por donde, y parece providencial!, que justo cuando me he metido en este berenjenal de la Historia de los guanches, y ello en un plan serio, riguroso, profundo, profesional (uno es historiador, por la Universidad de Comillas, y sabe lo que dice, y lo dice con la autoridad de una Licenciatura), van y vienen a Tenerife, una compañía de la misma isla (hermana y maestra), que reflexiona con humor sobre aquel siglo (XV), del cual -un servidor escribió: “LA HISTORIA DE GRAN CANARIA, CONTADA POR CIEN GUANCHES (SIGLO XV)-, y que llaman “La konkista de Canarias”, y que escrita por un tal Antonio Tabares, hace un montaje de la Historia, resumiendo cien años de historia, con luchas, drama, tradiciones y heroísmo; pero todo ello, desde la sátira, la parodia, y sobretodo con humor (¡bien distinto, a lo que hace un servidor!).






La trama de la obra, representa la historia de Canarias con bastante descontrol, al tratarse de una versión bastante divertida, de un hecho dramático, tratado con mucho cachondeo y para pasarlo bien, a costa de algo sagrado (la Historia). Repito, todo ello bajo una visión satírica, en la que subyace la triste historia, basada en lo superfluo, y pasando por: batallas, crímenes, traiciones, heroísmo, nobleza..., todo ello con humor.





Reconoce la productora , que no hay rigor en ello, pero que el público acaba creyendo aquello sucedió así (¡). Han tratado con comicidad, una Historia dramática, en un hecho disparatado (?). El público -se nos dice- se ríe a carcajadas (¡). Dejan por sentado, somos el resultado de una mezcla de sangre (?)...






Lo peor de toda esta mala noticia es, que: ya van por más de 50 representaciones, de lo que dicen se trata y es: “... un trabajo muy bien hecho...”






Pues, si así tratan a la Historia, de la que se ríen y hacen mofa, un servidor no tiene sino que añadir: ciertamente, no se avanza en la historia, y flaco servicio se le hace a la misma, cuando se ridiculiza, se ríen y caricaturizan, hechos que no han sido superados por nadie en la Historia universal.






El Padre Báez, que exige se trate con respeto y rigor, a nuestra Historia, ya que no duda, que obras como la reseñada, son palos, para destruir nuestras señas de identidad y borrar, las páginas más hermosas jamás escritas (o por escribir), de nuestro devenir en el tiempo.


LOS CANARII Y EL CRISTIANISMO EN EL NORTE DE ÁFRICA


La cristiandad africana hunde sus raíces desde la era Apostólica alcanzando a los canarii. Una tradición muy antigua asegura que el primer cristiano que llegó a Alejandría para predicar la nueva religión fue San Marcos, que no excluyó a los canarii. Esto sucedía en el año 61 de nuestra era, justo en ese antes y después cuando los canarii vienen o los traen a estas islas. Los países del norte de África, desde los primeros siglos, sin excluir a los canarii, fueron la patria de muchos santos y santas, grandes teólogos escritores y mártires. Las Actas de los mártires escilitanos en África son el documento histórico más antiguo de la Iglesia africana y, al mismo tiempo, el primer documento fechado en lengua latina que poseemos del África del Norte. Las Actas proconsulares de San Cipriano, obispo de Cartago, que fue ejecutado el 14 de septiembre del 258, se basan en relaciones oficiales unidas entre sí por unas pocas frases del editor. 






Aunque desde la fecha indicada, que entra el cristianismo en África, el período histórico de la Iglesia africana empieza en el año 180 con algunos grupos de mártires. Así nos lo atestiguan entre otros los escritos de Tertuliano que nos indican la rapidez con la que el cristianismo en África había crecido, expandiéndose por todos los rincones (alcanzando a los canarii que tienen hasta su propio Obispo [no voy a repetir lo que al respecto ha escrito Don Antonio Cubillo]). Sobrepasaba las líneas militares romanas, y se había difundido entre la población del sur y del sureste del Aure, por donde estaban los canarii, por tanto.






Alrededor del año 200, hubo una persecución violenta en Cartago y en las provincias en poder de los romanos. En cuanto a sus diferentes fases, podemos obtener información de las actas del martirio de santa Perpetua y de los tratados de Tertuliano. 





No obstante, ni siquiera entonces dejó el cristianismo de hacer conquistas distantes. En Aumale se han encontrado epitafios cristianos fechados en 227; lo mismo que en Tipasa, en 238. Estamos en el sigo III, justo cuando se nos dice arribaron mayoritariamente a estas islas los canarii, que le darían nombre a las mismas.










La Pasión de Perpetua y Felicidad narra el martirio de tres catecúmenos, Sáturo, Saturnino y Revocato, y de dos mujeres jóvenes, Vibia Perpetua, de veintidós años de edad, de noble nacimiento, instruida en las artes liberales, honrosamente casada, que tenía padre, madre y dos hermanos, uno de éstos catecúmeno como ella, y un hijo, que criaba a sus pechos, y su esclava Felicidad, que estaba encinta cuando la arrestaron y dio a luz una niña poco antes de morir en la arena. Sufrieron martirio el 7 de marzo del 202, en Cartago.









Son más de mil los santos del norte africano de estos primeros siglos del cristianismo en África. Reseñemos solo unos pocos, como son los nombres de san Cipriano de Cartago, de los mártires de Massa Candida, de Teógenes de Hipona, Agapito y Secúndulo de Cirta, de Santiago, Marciano y otros; de Luciano, Montano y sus compañeros, y una lista que llegan al millar (repito). Destacan, entre ellos: Clemente de Alejandría, Orígenes, Tertuliano y San Agustín.







Se ha de tener en cuenta, que la literatura eclesiástica del África cristiana es la más importante de las literaturas cristianas latinas. Y el primer nombre que se nos presenta es el de Tertuliano, un escritor admirable. Tertuliano se negó a hacer de la apologética cristiana algo meramente defensivo; apeló a la ley del Imperio, reclamó el derecho a la existencia social, y tomó la ofensiva.






Otro ejemplo sobresaliente es el de San Cipriano: la correspondencia, tratados, y sermones de san Cipriano, Obispo de Cartago, pertenecen aproximadamente a mediados del siglo III, la correspondencia constituye una de las fuentes mejor valoradas de la historia del cristianismo en África y el Occidente en esta época. Aunque indudablemente, san Cipriano ya era un orador antes de ser obispo, no iguala a Tertuliano en cuanto a estilo. Sus tratados están bien compuestos, escritos con arte; no contienen, sin embargo, esa abundancia inagotable de puntos de vista y perspectivas que constituyen el único privilegio de ciertas personas de mente elevada


Tenemos el caso de Lactancio, que más culto y más literario, solo pertenece a África en razón de la riqueza de su genio. Llamado también el Cicerón cristiano. Entre sus escritos destacan los siete libros sobre las Instituciones divinas, que constituye el primer intento de redactar en latín una suma de toda la fe cristiana. Su enseñanza se desarrolla preferentemente dentro del campo de la moral natural (la de los guanches, venidos de los canarii); es muy inferior en los aspectos estrictamente teológicos. También por esta razón, Lactancio no es contado en el número de los Padres de la Iglesia, sino en el de los escritores eclesiásticos.


Y llegamos al nuestro, al santo más grande que haya tenido la Iglesia, el que le puso fundamento teológico y filosófico, bereber como los canarii, de la misma estirpe y raza que nosotros los guanches, (ver mi obra: “El Canario San Agustín”). La obra literaria de san Agustín está tan estrechamente conectada con su trabajo como obispo, que resulta difícil, en el presente, separar a una de otro. No escribía por escribir, sino con una finalidad. En cuanto a la teología, sus obras han dado al cristianismo -¡un canarii- un impulso cuyo efecto se ha hecho sentir durante siglos, y llegan al presente y son la base del futuro; la doctrina de la Trinidad le proporcionó material para la exposición más acabada que pueda encontrarse entre los trabajos de los doctores de la Iglesia. De todas las numerosas obras de san Agustín, las que ocupan un primer lugar, primer lugar también entre los escritos cristianos, son: las “Confesiones”, la “Ciudad de Dios”, y el “Comentario al Evangelio de san Juan”.









Los escritos de los autores africanos, como Tertuliano y san Agustín, están llenos de citas sacadas de las Sagradas Escrituras. Estos textos fragmentarios están entre los más antiguos testigos de la Biblia Latina, y tienen mucha importancia, no solo, en conexión con la formación del estilo y vocabulario de los escritores cristianos de África, sino respecto del establecimiento del texto bíblico.



África está actualmente representada por un grupo de textos en los que se preserva una versión comúnmente conocida como “Versión Africana” del Nuevo Testamento. Los obispos africanos accedían a permitir que se hicieran correcciones en una copia de las Sagradas Escrituras, o incluso alguna referencia, cuando fuera necesaria, al texto griego.


Pero, como sucede al presente en el siglo XXI, XX siglos es la historia paralela, de los que se separan de la Iglesia, herejes, sectarios o cismáticos, siempre los hubieron, mientras la Iglesia continúa impertérrita la navegación con la verdad, más allá de esos desgajados, y así se puede decir que el cisma en el norte de áfrica se agudiza por varias razones, destacando las herejías (como las del presente, llenas de odio a la Iglesia de la que se salieron y a la que atacan inmisericordes, cuales lobos furiosos llenos de odio y rencor satánico), que a la vez originaron controversias y fueron las diferentes posturas en torno a ellas las que marcarán las divisiones entre los cristianos.


Lapsi es la palabra latina (los que han tropezado) con que se designó a los primeros cristianos que abjuraron de su fe ante la presión de las autoridades romanas. ¿Quiénes eran los lapsi?: los que consintieron en hacer sacrificios a los dioses romanos o a la imagen del emperador, los que obtuvieron un certificado por parte de las autoridades donde constaba que habían abjurado del cristianismo y hecho ofrendas a los dioses. Muchos de estos certificados se obtuvieron también por soborno o de forma apócrifa. Los que realizaron acciones directas para salvar su vida o admitieron falsedades bajo coerción. Los que entregaron a las autoridades las Escrituras Sagradas





Contamos también con el Donatismo: comenzó a considerar traidores de la fe a los cristianos que durante las persecuciones se retractaron de su religión. Todos los ministros que incurrieron en esto eran indignos de impartir los sacramentos. En la misma época, la admiración de los cristianos africanos a sus mártires se convirtió pronto en culto exagerado, al margen y aun en contra de las normas de la autoridad eclesiástica. Mensurio, obispo de Cartago, atacó severamente tales manifestaciones de piedad privada encontrando fuerte oposición popular. Esta posición extrema fue conduciendo al cisma de la Iglesia del Norte de África. Mensurio murió ausente de Cartago, sucediéndole Ceciliano, consagrado obispo por Félix de Aptunga. Ceciliano comenzó su episcopado frente a una fuerte oposición en la que se unían el odio de una mujer rencorosa (Lucila) y la frustración de unos eclesiásticos que ambicionaban el episcopado, y la avaricia de otros que habían despilfarrado los bienes de la Iglesia durante la ausencia de Mensurio.


El año 312, Donato, consumó el cisma y basó su ataque a Ceciliano en dos motivos igualmente falsos: que era contra la tradición el haber consagrado a Ceciliano en ausencia de los obispos de Numidia. Que el obispo consagrante, Félix de Aptunga, era un traditor. El emperador Constantino trató, sin éxito, de enmendar el cisma y el Sínodo de Arlés en 314 condenó a Donato, pero eso no terminó con el cisma, que prevaleció el norte de África por mucho tiempo más. A la muerte de Mayorino (315) fue elegido para sucederle Donato. De modo inexplicable, consiguió que Constantino les concediera (5 mayo 321) la tolerancia. En el año 330 entran en escena los circunceliones. Cae sobre el donatismo todo el peso de la autoridad civil: el 348 son desterrados cuantos donatistas no quisieron volver a la unidad y, entre ellos, el propio Donato que morirá en el destierro el a. 355.






Y como sucede con el protestantismo los hay que protestan del mismo protestantismo ramificándose casi hasta el infinito (dos nuevas sectas cada día, término medio), fue aquel un periodo de cismas dentro del cisma, y así aparecieron (solo los enumero): los de Pameniano:Urbanistas, Claudianistas, Rogatistas, Maximianistas, etc. Son fracciones que disienten de Parmeniano (sucesor de Donato, que rige los destinos del donatismo hasta el a. 391). Critican sus métodos violentos o están en desacuerdo doctrinal), pero tampoco quieren unirse a los católicos.Por estas fechas escribe Parmeniano su apología donatista. La refutación la realiza S. Optato de Mileve (320 y 392) quien es el autor de la primera apología escrita contra los ataques donatistas.Pero la época de oro de la apología católica antidonatista (393-412) está representada por la actividad y los escritos de S. Agustín. Convencido de que la misma fuerza de la verdad concreta su pastoral frente al donatismo en estos puntos: no coaccionar a los donatistas, exponer incansablemente la verdad y conseguir un debate público entre católicos y donatistas. Se trataba sencillamente de exhibir los documentos oficiales, que comprobarían la verdad de los comienzos del cisma, y de discutir doctrinalmente el principio donatista de la necesidad del estado de gracia en el ministro para conferir válidamente un sacramento. El delegado oficial del emperador en la Conferencia de Cartago dio definitivamente la razón a los católicos, obligando a los donatistas a volver a la unidad bajo pena de confiscación de bienes y prisión o destierro. Es el fin oficial del donatismo, aunque todavía muchos siguieron rebeldes y persistieron en sus abusos a pesar de las represiones del emperador Honorio (395-423). Fue una subsistencia debilitada, con un precario resurgir durante la dominación de los vándalos, para extinguirse definitivamente a la llegada de los árabes...
Ruego, al amable lector de este cometario, disculpe la extensión del mismo, pero a ver si así acallo y callo a los ignorantes que no aceptan la fe cristiana de los guanches, a pesar de las pruebas evidentes, que nos han llegado a través de la tradición y las Crónicas: vivía las virtudes cristianas en grado sumo, se bautizaban, tenían un clero y sus vírgenes consagradas, sus templos (almogarenes), ritos (ofrendas), etc., etc.

El Padre Báez, que hoy dejó salir al profesor de Historia de la Iglesia que lleva dentro, aunque con una apretadísima síntesis, para no indigestar a nadie, pero eso es lo mínimo que se puede decir de la fe de los canarii, que no vivían en un gueto aparte, ni en una burbuja impenetrable, sino en el ambiente y época que les tocaron vivir, y fueron ellos -y no los castellanos- los que trajeron antes el catolicismo a estas islas.

CUATRO DATOS MÁS SOBRE LOS GUANCHES:

Sobre nosotros, ni se ha hecho ciencia, ni se investiga; anquilosados en el ayer, se limitan a repetir una y otra vez, la misma sandez, sin avanzar, cuando está todo por averiguar. Por ejemplo, en su día, se sabrá si tenemos o no, el mismo ADN que San Agustín, con lo que nuestro origen y ascendencia, quedará demostrado, que como el santo citado -el católico más universal y citado (el mismo Martín Lutero, antes de crear el protestantismo, era agustiniano o agustino), los guanches en decir de Le Canarién, eran -somos- los hombres más inteligentes del mundo, y aquí cabe el refrán que dice: “de raza le vienen al galgo”, que procedemos de la misma raza y valía. De San Agustín sabemos -era de los nuestros- nadie le ha superado en su saber filosófico, teológico, biblista, etc.

Cuando los canariis llegaron a estas islas, venían vestidos y calzados, bien vestidos y mejor calzados, ero, al no haber industria textiles, ni materia para confeccionarlas, tuvieron que valerse, para cubrirse de o que la naturaleza les daba: fibras vegetales, y pieles o cueros de sus cabras. Todo esto, les daba un aspecto o apariencias de primitivismo y salvajismo, bien contrario a una inteligencia y modernidad, que expresaban en sus moral, legislación, política, gobierno, espiritualidad, etc. Tocante a este último punto, consideraban como lo hace las Sagradas Escrituras, a Acorán (Abbá), como es “sustentador del universo”, un concepto católico central.

La gran cultura con la que llegaron, traída del mundo romano y griego, del cristianismo y del desierto, hizo que los de Bethencourt, así lo reconocieran en más de una ocasión. Cultura que mantuvieron, si bien adaptada a las circunstancias. y si bien no olvidaban ascendientes muertos en una genealogía que se perdía mil años atrás, más fácil les era mantener una filosofía y un modo de vida único y excepcional, donde el orden, la disciplina, la arquitectura, la vida en sociedad, etc., rayan la perfección. La memoria del guanche es prodigiosa, como lo demuestra que en Timagada, Pancho García -q..e.p.d.- hablara de ellos como si seis siglos no los separara, con frases y datos, dichos y hechos (tengo grabación).

Tal es el hecho del catolicismo de los guanches, que cuando los castellanos venían y querían bautizarlos, éstos -los guanches- repetían en un rechazo al nuevo o segundo bautismo (como hacen los desertores del catolicismo): “¡cristiano, cristiano, cristiano...!”, dando a entender ya eran cristianos, y no mentían, pues se sabían bautizados, según nacían y rechazaban otro bautismo, sabedores de su ineficacia (ya que solo vale el católico y primero). Un dato más, acerca de la fe de nuestros antepasados, y de ahí, la facilidad y la nula oposición ala evangelización, bien contraria a la otra, a la que se resistieron casi un siglo.

El padre Báez, que les deja caer estos pequeños retazos o migajas, para que vayan haciendo boca, y puedan asimilar en su día la obra que les preparo, donde habrán sorpresas, y un cambio radical de nuestra Historia. Nótese aquí prescindo de citas, fechas, documentos, autores, etc., porque esto es una obra menor (el comentario diario, a modo de reflexión sencilla).

SOBRE EL CATOLICISMO DE LOS CANARII

Son tantas la felicitaciones de: patriotas, de independentistas, alumnos de Historia, arqueólogos, de profesores, de la universidad, de gente sencilla, de doctores, licenciados, la intelectualidad, autores, editores, directores, etc., etc., que me tienen realmente abrumado, y sin tiempo material de poder contestar a todos y darle las gracias, por sus escritos que a su vez, me felicitan y me dan las gracias, por arrojar luz, sobre un tema tabú, y sobre el que generaciones anteriores vertieron errores y mentiras.

Que al fin se sepa la verdad, es lo que me gradecen, y ello en número de muchos cientos lo que me hace imposible contestar a uno por uno; por eso recurro al medio por el que todos ellos, al 99,99 % me felicitan sin objeción, sino pidiéndome reseñas y más datos, y para no dar carnaza a ignorantes y sectarios, les daré más amplias razones, en el libro que preparo, para con amplitud de datos, poder dejar zanjada una cuestión, a pesar de que a algunos pocos (un 0,01 %), les duele saber la verdad.

Razón esta, de una próxima publicación, que me llevará a no seguir con estos comentarios divulgativos de tono menor, para la gran masa, y así elevar el tono y para llevarlos, con citas y de forma profesional, metódica y universitaria al lector a verdades oculta hasta el presente, y no a seguir en la difusión entre cerdos, que dijera Cristo, ante los que no son dignos de margaritas (que luego lean algo serio y lo digieran, si tienen luz para ello).

Hay no obstante un correo, entre tantos y tantos, que por su contenido y viniendo de quien viene (silenciaré su autoría),hay que tener en consideración, y es como una perla o broche, en torno a este tema, dice así (los pego), de forma breve y lacónica lo que sigue:

“...para esta tropilla, nuestra Historia comienza en el siglo XVII – XVIII; lo anterior está escrito con letras muy finas, que no las leen ni con lupa...”.

Tampoco me resisto, a no poner este otro correo, de alguien (tres veces universitario), que me dice lo siguiente:

“Fernando:

Te felicito porque con este estupendo y extenso artículo has impartido una verdadera tesis doctoral sobre la importancia de los post canarii en la historia de la Iglesia antigua y los Padres de la Iglesia...”

Pues, dicho queda, sin más comentario.

El Padre Báez, que por ahora deja este tema, porque los datos, reseñas, citas, documentos, notas, bibliografía, etc., al respecto, verán la luz en un formato de imprenta (un libro), en su día. Ya trabajo en ello (en él).

LA HISTORIA DE LOS GUANCHES:

La Historia se escribe, avanzando; y se avanza, investigando; y así se dan paso a la verdad histórica; la historia, no se escribe, repitiendo como cotorras, los mismos errores. Hay que abrir los ojos, y estar atento a los adelantos históricos. La historia no es un fósil petrificado, sino un ente vivo y dinámico. Hay fuentes ocultas, que se desconocen, y hay que abrirlas. Cada aporte nuevo, supone un drama. para los que tienen ideas fijas, ancladas, inamovibles (¡pobrecillos: repetidores de tópicos!).

La historia que no se revisa, deja de ser historia, para convertirse en un cuento; la historia, según los nuevos aportes serios, se hace más Historia. Nuestra propia historia, está llena de lagunas, y aunque la Historia se vale de la leyenda, y ésta aporta datos muy interesantes, no se la puede dejar en la leyenda. hay que indagar, e ir más allá. Nunca se tienen todos los datos, para conformar la Historia, pues con el tiempo, se descubren nuevos aspectos, que hasta llegan a dar un vuelco a lo que hasta entonces se tenía por cierto.

Por supuesto, que los hay interesados, para que todo siga igual, pues de lo contrario se les viene abajo en tinglado, pero no por ello, hay que callar y mantener lo que no se sostiene habiendo argumentos o nuevos datos. Rajarse las vestiduras y cerrarse a admitir lo nuevo, es como quedarse en una nube, sin querer admitir la verdad, según los nuevos descubrimientos, y ello, por el simple deducir, cuando no por documentación en la que apoyarse.

Frenadores de la Historia, son los que no quieren les cambien sus “historias”, pues tendrían que cambiar sus discursos, y no están dispuestos a ello, sino mantenerse en una falacia. la Historia, admite: correcciones, concreciones, incorporaciones, etc., de lo contario dejaría de ser historia para ser un cuento no creíble. Y, cuanto más tiempo pase, más se sabrá de nuestro pasado; de ahí, que lo último, no es la última palabra.

Desgraciadamente, tenemos una falsa historia o historia negra, que hay que desmontar, y ello contando con el materia que se tiene, con la elaboración, cotejando y admitiendo nuevas verdades que pertenecían ocultas. Y es que la Historia, como la medicina, la astronomía o cualquier otra disciplina avanza, o no nos vale. No se pude o debe repetir lo de siempre, por sí, y sin más. El mundo hubiera dejado de ser mundo, sin ese continuo avance.

Recuerdo cuando estudiante leer y escuchar que el bacalao, generaba colesterol; hoy, se dice todo lo contrario: el consumo de bacalao, contrarresta el colesterol. Y así, pudiéramos poner más de mil ejemplos, que no vienen al caso. Simplemente la idea: renovarse o morir (los hay más que muertos: ¡putrefactos!).

El Padre Báez, que no tiene miedo a la verdad; que le hace justicia a los guanches; que no está con los irracionales que se quedan en la caricatura; que no está con los violentos e intolerantes extremistas, quemadores de toda verdad y buscadores de basura; que busca nuevos caminos; que va al fondo de los hechos, sin quedarse en la periferia; que no está con los que hacen daño, por algún complejo de inferioridad inconfesable; que permanece abierto a las nuevas incógnitas; que contrasta el hoy, con el ayer; que no acepta a los que amenazan al futuro, viviendo en la disputa; que ignora a los que viven instalados en el reino de la corrupción (más allá de la política); que tiene como primer objetivo: la verdad; que respeta a los que se resisten a comprender el avance de todas las ciencias, y solo se limitan a frenar y a criticar todo avance; que no se detiene, mientras hayan cosas nuevas por saber; que sabe la investigación, salvará nuestra identidad; que está convencido hay que reformar esa falsa historia o incompleta historia de los guanches; que no tiene miedo a la verdad, porque ella, como dijera nuestro Dios y Señor (Jesucristo), nos hará libres (y perdonen esta aparente falta de modestia o humildad, que en decir de Santa Teresa, ésta no anula, ni es contraria a la verdad).

PD: Al fin, todo aquel que abra nuevos caminos, tiene que enfrentarse a los anquilosados, pero al fin seguirán sus huellas.

RAÍCES DE LOS GUANCHES:

Son muchos, los que creen los guanches, eran unos salvajes e incultos, gente pobre y primitivos; cuando ocurre todo lo contrario. El equívoco es posible, cuando sabiendo de donde vinieron (o venimos), al presente una zona pobre, miserable, sin cultura y asilvestrados; pero no entonces, cuando el Imperio romano dominaba toda aquella área, con su influencia cultural, derecho, justicia, arquitectura, filosofía, etc.

De aquellas fuentes bebieron nuestros antepasados hace 17 o 23 siglos atrás. Precisamente, por ser un pueblo culto, ávido de descubrimientos y pobladores de otros territorios, a la fuerza o no, llegaron hasta estas nuestras islas, y se quedaron; y aunque sin la vestimenta y ajuar de época y lugar de venida, mantuvieron la esencia de la mejor convivencia, legislando, adorando, cultivando, pastoreando, etc., que hace de los guanches, el haber sido el pueblo más culto, que jamás haya existido.

Así lo reconocieron los cronistas de Bethencourt, que recogen en su más que famoso “Le Canarien”, repetidas veces esta misma frase: “... irán al mundo entero, y no encontrarán a gente de más lindo entendimiento...” Inteligencia ésta, que ha dado al mundo desde estas islas a los hombres más preclaros en todos los órdenes. Pongamos solo algunos ejemplos en distintas facetas de la vida: un presidente para España; un presidente de la Conferencia Episcopal, un Kraus, un Galdós, un Manríquez, un T. Morales, etc.

Inteligencia y astucia, que le costó a los invasores casi un siglo, sin poder doblegarlos; una sabiduría que manifestaron en sus costumbres y vida, y que antes de venir a las islas, se llenaron de las inquietudes propias de su época, sin serles ajeno el mundo religioso imperante, y ello como una respuesta a la búsqueda filosófica.

Tan encumbrados estaban en todas las artes del saber, que lo que los conquistadores les ofrecían no les atraía lo más mínimo, teniendo en tan alto valor la libertad, que antes de perderla, preferían perder la vida, cosa que hacían ofrendándose a Acorán (Yahveh en guanche), sabiendo resucitaban a una vida mejor.

Y, si siglos atrás, ya se habían bautizado, fue éste un rito que mantuvieron, justo cuando el pariente San Agustín argumentaba en sus obras el bautizo de los niños, acciones que encontraron hacían todavía, desde el más ancestral recuerdo por ininterrumpido, con los recién nacidos y así lo vieron los cronistas del siglo XV y XVI.

El Padre Báez, que sigue empeñado en que nuestro pueblo, conozca la verdad de nuestra Historia.

CRISTIANISMO DE LOS GUANCHES:

Un mínimo conocimiento de la Historia, es para saber y conocer que el cristianismo primitivo, se expandió con gran rapidez, por toda esa área del mediterráneo, llegando a España con el Apóstol Santiago, asesinado (decapitado), 9 años después de la crucifixión del Cristo, el Mesías. Su doctrina alcanzó de inmediato, todo el norte de África, sin excepción de los canariis (o posteriormente llamados “guanches”), que al venir o llegar a estas islas fueron portadores del primer cristianismo.

Siendo así que, llegaron en torno a los siglos III antes y después de Nuestro Señor Jesucristo, cabe pensar con toda lógica, que las primeras riadas, no supieron de Cristo y su doctrina; pero, los de las segundas remesas, no solo trajeron la fe que tenemos, sino que fueron los primeros evangelizadores de sus propios hermanos, llegados con anterioridad.

Posteriormente, cuando en los siglos XV y XVI, movían a los descubrimientos la fe, para evangelizar a los que no conocían la salvación, los católicos llegados a las islas, no encontraron resistencia (la que sí frente a la dominación, conquista, o invasión), porque en el sustrato más profundo de siglos atrás, conservaban los principios de la fe universal (el cristianismo o/y catolicismo).

El análisis detallado y pormenorizado de las virtudes, moral o ética, la espiritualidad, la fe y creencias de los guanches, se ajusta al más puro ideal cristiano, rayando en ello la santidad o perfección de vida y la ejemplaridad de las mismas (¡que bien lo cuenta el Padre Herrera, sacerdote también, dela congregación de los paúles, nacido a la sombra del Bentayga, en su libro: “Los Guanches, aquellos Caballeros”!).

Razón por la cual, abogo, porque la Iglesia en su día, conociendo cuanto aquí se dice, canonice a los santos inocentes (esclavos y asesinados guanches), al derramar su sangre en una lucha, en la que las creencias jugaban un papel importante, por mantenerse fieles a la fe conservada, mantenida y adaptada.

Prueba de ello hay tanto escritas, como arqueológicas, donde hay que estar ciegos, y padecer odio visceral a la verdad, para no ver lo que salta a la vista: la fe de nuestros antepasados, que nos dejaron la base que posteriormente fue aumentada, perfeccionada, en aquella ola que movió a Europa a evangelizar el mundo, cumpliendo con ello, el mandato evangélico de: “... vayan al mundo entero, y prediquen y enseñen...”, sin otra razón, ni motivación alguna, sino la única y exclusiva religiosa, que es la que movía entonces a aquellos hombres.

El Padre Báez, que ayuda a comprender el hecho de nuestra historia, tergiversada, y no contada, por el desconocimiento que de la misma se tiene.


LOS GUANCHES: CON RIGOR, SIN IGNORANCIAS Y SIN ODIO

De vez en cuando, hay que dar algún brochazo, para que no se nos olvide el verdadero rostro de los guanches, desfigurado por tantos, en base a repetir tópicos equivocados y del pasado más rancio.

La verdad, que este pueblo, poco a poco va madurando, como lo ha demostrado el día de Santa Rita de Cassia, el 22 de mayo, en el que sumando votos nulos, votos en blanco y votos no votados (abstenidos), nos dan esa amplia mayoría de un 60 % de gente libre, que pasa de esta payasada.

Y la verdad que se oculta tras esas cifras, es que subyace un pueblo libre, que entonces se alzó, para no compartir la esclavitud; y aún hay quienes continúan en esa memoria colectiva, que pasa de unos a otros, ininterrumpidamente y de forma inconsciente.

La historia, sucesivamente, nos ha ido poniendo a distintos gobernantes y gobiernos -que ahorro insultarlos-, que hijos de su tiempo y circunstancias, tendríamos que viajar en el tiempo, para ponernos en el mismo, y desde ahí: hablar (hecho un tanto difícil aunque posible, y que exige un gran esfuerzo: no se puede ver el pasado, con ojos del presente).

Haberlos, los hay, que solo saben escupir insultos y frases hechas, sin más cultura, que la de repetir lo mismo, hasta la saciedad. Y ya es ignorancia ver desde 1483 el presente arrastrado desde Ansite.

Pobres diablos, que solo saben atacar e insultar al que diga algo que no concuerde con sus errores y falacias, intentando robar la condición de independentista, al que no insulte y escupa disparates como ellos.

Y así, un guanche, en el siglo XV, jamás hubiera comulgado (no me refiero al sacramento -lo aclaro, porque los hay que se creerán hablo de la Misa-, con las propuestas de un cambio de rumbo político distinto al del guanartemato; y fieles a ese espíritu leal y noble, libre e independiente del guanche que subyace, muchos -más de la mitad-, se abstuvieron de votar (¡y mas que serán en las próximas!).

Todo un éxito, que solo el 40 % haya votado, hecho este que me llena de alegría, porque recuperamos así independencia, y decimos con un gesto, lo que muchas palabras no dirían.

Y en todo esto, se alegra uno, porque pertenecer a la Iglesia, significa recoger aquella primera herencia de fe cristianan que los guanches, los primeros evangelizadores, que indirectamente, aceptaron después, por ser un “continuum” la que les recordaron siglos más tarde, y que en esencian mantenían, practicando las virtudes evangélicas, más y mejor que los que vinieron siglos más tarde.

La afirmación anterior, está ampliamente avalada -aunque no difundida lo suficiente- por la arqueología que tiene numerosísimas pruebas del hecho religioso cristiano de los guanches, como lo atestiguan las numerosísimas cruces, entre otras manifestaciones, en grabados, cerámicas, culto, espiritualidad, teología, etc.

Y eran además, o pertenecían a los primeros cristianos, los más auténticos, por estar más cerca del Fundador y de los Apóstoles (los mejores Padres de la Iglesia son de la época y del norte amplio de África, de donde llegaron incuestionablemente los guanches (canarii) que tuvieron hasta un Obispo propio). Y sobresale entre todos: Tertuliano, y nuestro San Agustín (consultar mi libro: “El Canario San Agustín”).

¿Y como no recordar a los grandes valedores de los guanches, defendiéndoles de las tropelías políticas de la época, y la lucha contra sus mandamases, por parte del clero, y ¡con los distintos Obispos a la cabeza, conscientes todos de la dignidad y respeto, de todo ser humano (confróntese mi obra: “El Tagoror Rojo”).

Sí amigos, la Historia está por escribirse: con datos, con documentos, con seriedad, con verdad. Nadie hizo lo que la Iglesia, por los guanches, en el pasado y al presente; pero odiando algunos, todo lo que huela a fe, atacan cuales fieras salvajes, a la mano liberadora de los seguidores de un tal Jesús.

Además, nunca agradeceré lo suficiente, a Radio Aventura, siglo XXI, me haya dejado dos horas de emisión (que se vuelven en cuatro, al repetir el programa) de: “Tierra Guanche” [FM 107.8]) entre otros espacios en la misma emisora con el mismo tiempo en un debate, y sin contar las distintas emisoras que me piden la colaboración diaria, alterna o semanal, en las que vierto estos y otros datos para ir haciendo claridad, entre tanta oscuridad y mentira, ganándome por ello, la crítica, el odio, la persecución, de los poderes establecidos, por ir contra sus corruptelas y dependencia en todo (económica, social, política, etc.). También el odio irracional, de los que por el simple hecho de ser sacerdote, no me aceptan y critican, ¡favor que me hacen!

Menos mal, que en Tenerife, está el padre de la patria: Don Antonio Cubillo, que hace otro tanto, a pesar del odio de gente embrutecida y mal nacidos, que no han movido un dedo por la independencia -¡si la lengua!- cuando él, lo ha dado todo y nos abrió el camino, cuya senda, siguen mal agradecidos algunos, enfrentándose contra todo dios, por el hecho de no repetir lo que ellos -desviados- “predican”.


Y es que al verdadero independentista, lo mismo le da gobierne la derecha, la extrema derecha, la izquierda, la extrema izquierda, o los del centro, nos da igual; para un independentista, la independencia es su credo, su meta y su fin, sin más: que no es poco se libres y mantener una identidad, una cultura, un patrimonio, etc.

Y, cuando como en el País Vasco, podamos votar por un partido independentista, seguros conseguiremos nuestra meta y fin: ser nosotros mismos, que no es poco, y es lo máximo. Y porque no somos borregos, ni hemos de ir como Vicente, tenemos nuestro objetivo claro. Abstenernos hasta que se den cuanta no gobiernan sino para ellos mismos, el resto como los jóvenes, nos sentaremos por la plazas, y tendrán que abandonar. Nuestra resistencia, al fin triunfará: en este último Domingo -día del Señor- hemos dado un aso de gigantes: el 60 % de los tabaiberos, no estamos con espakistania.

El Padre Báez, que Licenciado en Historia, la Universidad de Comillas no le regaló el título.

PD. En “Tierra Guanche”, programa citado antes, damos lectura en cada emisión a unas páginas de “Alma Guanche”, el primero de una trilogía sobre los guanches, que escribí; así, poco a poco, vamos instruyendo al pueblo, que sobre los guanches, lo ignoran casi todo, por no decir todo (moviéndose en errores, como que comían en pilas como los cochinos, y eso, porque han visto cazoletas y los hoyos donde colocaban los troncos divisionarios del espacio (ver mi obra: “Arquitectura Guanche”).
Primera Batalla de Acentejo

La Primera Batalla de Acentejo, conocida también como La Matanza de Acentejo, fue una batalla que se produjo durante la conquista de la isla de Tenerife, en el Barranco de Acentejo en el año 1494. aunque su fecha no puede atribuirse con exactitud, se estima que pudo haber ocurrido en mayo. Esta batalla da lugar al nombre del municipio homónimo en el norte de Tenerife, el cual, a su entrada, tiene un mural conmemorativo de este episodio. Es considerada como uno de los episodios más importantes de la Historia de Canarias, especialmente, por ser la principal derrota del ejército castellano durante la Conquista de Canarias en el siglo XV.

Tras la conquista de la isla de La Palma en 1493, todas las islas del archipiélago quedaron bajo mando castellano, a excepción de la isla de Tenerife, que seguía controlada por los guanches. Las tropas castellanas se internaron enTenerife para poder tener el control de todas las islas, pero se encontraron con una resistencia mayor de la esperada. La contienda enfrentó, por una parte, a los aborígenes de la isla de Tenerife, capitaneados por el Mencey de Taoro,Bencomo, asistido por su hermano Chimenchia, y, por otra parte, al ejército castellano, en el cual también se integraron aborígenes de la propia isla (Menceyato de Güímar) como de otras (Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria), capitaneados por Alonso Fernández de Lugo.

El ejército castellano se adentró desde el campamento en el territorio de Taoro, se apoderó de animales que pastaban por la zona y, confiándose al no encontrar presencia de los guanches, emprendió el camino de regreso. Por otra parte, el ejército aborigen los vigilaba y seguía por el monte para esperar la oportunidad de tenderles una emboscada, lo que se produjo en el barranco de Acentejo. Éste era un lugar de monte, con una cuesta hacia arriba con presencia de matorrales y arbustos, presentando una desventaja táctica a los jinetes castellanos, y, al mismo tiempo, una ventaja a los aborígenes de Tenerife, ya que eran oriundos de esta zona.

El desenlace de la batalla se salvó como una victoria de los aborígenes tinerfeños, utilizando como armas principalmente las pedradas y los bastonazos, frente a un ejército castellano tecnológicamente superior, obligando a los soldados castellanos supervivientes a retirarse a su campamento en Añazo (actualmente en Santa Cruz de Tenerife). Se dice que el pueblo de La Esperanza tiene ese nombre debido a la esperanza de salvación de los castellanos tras la huida de la batalla, al divisar desde esa zona montañosa el campamento en la costa.

El propio Alonso Fernández de Lugo salió malherido, pero pudo salvar su vida gracias a la ayuda de Pedro Benítez el Tuerto.

Hautacuperche

Hautacuperche (Mulagua ~ 1465? - San Sebastián de La Gomera 1488) fue un guerrero gomero que dio muerte a Hernán Peraza, señor feudal de la isla de La Gomera, en virtud de los acuerdos tomados en la baja del Secreto. Una vez ajusticiado Peraza, el anciano jefe Hupalupo encabezó la llamada "Rebelión de los gomeros de 1488" y los condujo hacia la Torre del Conde, donde mantuvieron cercada a Beatriz de Bobadilla y Ossorio, viuda de Peraza, y a su ejército.


En este asedio, Hautacuperche demostró un valor y una habilidad que asombró a los españoles, los cuales decidieron acabar con su vida. Para ello, un arquero se asomó a las almenas de la torre y amenazó a Hautacuperche con una flecha, distrayendo su atención de otro arquero que, apostado en una tronera, disparó al pecho del gomero, hiriéndolo de muerte.

Hupalupa

Hupalupa (también Hupalupu o Hupalupo) (La Gomera ? - 1488-9?) fue un aborigen canario que participó en la llamada Rebelión de los gomeros de 1488, sublevación de los habitantes de la isla de La Gomera contra el dominio castellano.

Al parecer ejercía una función unificadora entre los bandos de la isla y quiso advertir a Hernán Peraza "el Joven" de que estaba produciendo un descontento entre los gomeros por sus continuos abusos y vejaciones. Al no atenerse éste a estas razones, se reúne con algunos jefes de cantón y deciden apresar a Hernán Peraza, aunque este resulta muerto en la acción a manos del pastor Hautacuperche. A esta acción siguieron hechos terribles que aún perduran en la memoria popular de la isla y que han quedado reflejados en textos históricos, como los del fraile Juan Abreu Galindo (siglo XVI) o los del clérigo José de Viera y Clavijo (siglo XVIII).

Según la tradición oral, existente en la Gomera. Hupalupa fue rey de un cantón de la isla de Gomera, padre de Gara y Hautacuperche. El rey ante los abusos de los mandatarios españoles, muestra su descontento ante el cuál Hernan Peraza hace caso omiso. La hija de Hupalupa, llamada Gara iba a contraer matrimonio con Jonay. Era tradición que el conde del momento tuviera derecho de pernada sobre las mujeres que iban a contraer matrimomino. Hupalupa para impedir el derecho de pernada reune a su hijo Hautacuperche y el futuro esposo Jonay, para planear dar muerte a Hernán Peraza. Ante la reticencias de Hautacuperche a llevar el plan acabo, Hupalupa mata a su propio hijo para evitar que el plan se descubriera. Es Jonay el que asume, dar muerte a Hernán Cortes... Archivo de audio: http://biblioteca.ulpgc.es/?q=bustreaming_reproducirpublicacion&idpublicacion=5425 Cortometraje del episodio: http://www.youtube.com/watch?v=I21169gVdOo

Iballa

Iballa fue una aborigen canaria procedente de la isla de La Gomera.

A finales del siglo XV en La Gomera (Islas Canarias), los aborígenes se rebelaron contra su Señor feudal, Fernán Peraza el Joven, porque éste mantenía una furtiva relación con Iballa (su hermana en virtud del Pacto de Colactación o Hermanamiento sellado por Peraza con los bandos de Ipalán y Mulagua) [1].

Los gomeros, acaudillados por el anciano Hupalupo, tendieron una trampa y dieron muerte a Fernán Peraza. Beatriz de Bobadilla y Ossorio, esposa de Peraza, se refugió con los suyos en la única fortaleza de La Gomera, conocida hoy como la Torre del Conde.

Los gomeros rodearon la Torre e intentaron derrotar a sus ocupantes. Sin embargo, un barco español pudo escapar y puso rumbo a Gran Canaria. Avisado el Gobernador Pedro de Vera, puso rumbo a La Gomera y liberó a los españoles. Los sublevados huyeron a las cumbres de la isla. Vera les avisó que quienes se presentaran voluntariamente serían perdonados por su rebeldía.

Muchos creyeron en las palabras de Pedro de Vera, pero éste los fue metiendo, de uno en uno, en la iglesia para que se confesaran. A medida que iban entrando, fueron apresados y ajusticiados de una manera terrible que aún se recuerda con espanto en la tradición oral de la isla.

La historia de esta aborigen está narrada en la novela Iballa, de Manuel Mora Morales, donde también se relacionan los acontecimientos luctuosos del siglo XV gomero.