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domingo, 30 de septiembre de 2012

Nuevo vídeo de arqueología: Grabados Yacimiento de...Gran Canaria, con el Padre Báez 26 septiembre 2012

En esta nueva entrega hemos querido mostrarles unas pinturas y unos grabados situados en...Gran Canaria, preferimos preservar el nombre del sitio para su conservación, es lamentable que se dediquen a perseguirnos a los que grabamos y enseñamos los yacimientos y no se persigan a quienes como hemos mostrado se encargan de destruir el patrimonio de nuestra Isla.

martes, 22 de mayo de 2012

Arqueología desconocida (por el Padre Báez):

Se ha puesto de moda la arqueología; cada día nos desayunamos con un yacimiento arqueológico nuevo a restaurar, anuncio de vallas, parque, etc. No salen de la superficie, y hacen bien; pero, ¿cuándo se van a ocupar de la arqueología subterránea?

En su día verá la luz de la imprenta, mi libro sobre el tema; pero hoy, solo unos apuntes breves. Que los guanches, habitaron y se protegían en el subsuelo, no hay de ello dudas, y sí muchas pruebas y demostraciones. Pasa, que o es tema tabú, o tema desconocido (no por un servidor, que ha escudriñado nuestra tierra, por lomas y barrancos, riscos y laderas, también en llanos y explanadas.

No cabe la menor duda, se trata de lugares perfectamente camuflados, de los cuales, hay numerosísimos ejemplos.

Sabemos por la Historia, los guanches fueron siempre atacados, y de ahí la imperiosa necesidad de ponerse a buen recaudo (y fueron capaces de esconderse hasta dentro de enormes piedras, ¡cuánto más en cuevas!). Y así, se adentraron por las entrañas de la madre tierra, cobijándose en el interior, sin dejar señas de entradas a las mismas.

Que eran unos artistas (y los mayores del mundo, está fuera de toda duda, y así lo reconoció Le Canrien). Lugares por hallar o encontrar, y los encontrados, guardados bajo siete candados de silencio y secreto profesional; aunque no faltan atisbos.

Y así, ¡cuántos agujeros perfectamente disimulados, que aún teniéndolos delante de las propias narices, son de todo imposible detectarlos. Puertas –he visto- que con forma natural de la piedra externa, en su parte oculta guarda un tallado perfecto, que encaja con el orificio de entrada o hueco de la puerta de entrada al lugar misterioso; ventilación aparte, solo apreciable y vista desde el interior. Imposibles descubrir por castellanos u otros, aún al presente.

Gracias a ello, se guarda el mayor y mejor tesoro de los guanches: sus casas y poblados, bajo y dentro de la tierra.

El Padre Báez.

lunes, 23 de abril de 2012

Casa Guanche (por el Padre Báez):

Como ya es costumbre, les voy a dar cuenta de la jornada arqueológica de ayer. Antes de nada, pido disculpas por silenciar el lugar, para preservarlo de visitas de personas que puedan dañarlo, dejando huellas, marcas o señales de su paso, por lugares que considero de lo más importante, después de lo sagrado.

Pues, que a las 11,00 horas previstas y señaladas, nos dábamos cita, los distintos coches, con sus ocupantes, en La Barranquera, como presagio de lo que nos aguardaba: barranquear, para llegar por entre tabaibas (¡tabaibas, que no falten!); torretas varias (unas auténticas, y otras imitando a las primeras, con su valor de tradición y costumbre tan nuestra, y que por parte de las reales, marcan hitos, acontecimientos, reconocimientos...

Que salidos de barrancos y encumbrando, llegamos cerca de las 14,00 al objetivo señalado. ¡Una casa, que como ella, no hay otra, pues gracias a Dios, no ha sido reparada, ni reconstruida, ni tocada, salvo por el aire, el sol, la lluvia, el viento, la erosión, etc., pero que a pesar de ello, conserva sus casi dos metros de altura, y una perfección tal en sus paredes, que difícil superar niveles, colocación de las piedras, ángulos, esquinas, la simetría de sus brazos formando la cruz, la entrada por un estrecho pasillo, y con un falso piso, dado que no sabemos si 10, 15, 20 centímetros o medio metro de tierra sobre el mismo, más abajo está el verdadero, que de retirar, solo esa tierra, nos daría la altura exacta. Mano humana no la ha tocado, y tanto el círculo, que la rodea, como la tierra entre las paredes a cara vista (por dentro y por fuera), dándole así las cualidades termófilas propias de los guanches, en sus construcciones, en edificio número uno de los que de ellos (los guanches), nos han llegado (el guanche arquitecto o el aparejador arquitecto, que la hicieron, ahí se lucieron). Y todo ello, por la situación donde se halla o encuentra. Y tal fue el asombro, la contemplación, el estudio y observación de los mil detalles que nos costaron más de una hora, permanecer en hogar, tan acogedor, como confortable; añorando e imaginando el corto ajuar y las amplias dependencias de edificio tan singular.

Pero, habíamos dejado la comida en el lejano aparcamiento de los coches, y hacia ellos nos encaminamos, bajando y deshaciendo el camino de la subida, cortando por otra vía –de mayor riesgo-, y así aligerar el encuentro con comida y coches, con coches y comida, y una vez en ello, y ellos, continuamos hasta donde la mejor mesa, y si ésta fue buena en el compartir, lo fue mayor, cuando por no faltar, no faltó ni el café, y la música de quien celebraba tanta alegría, sorpresa y encantamiento, que derivó en varios cantares, y formamos casi-casi, y sin casi, toda una fiesta.

Pero, había que retomar el camino de vuelta, y con las pilas llenas de entusiasmo, por cuanto habíamos visto y disfrutado, cogimos rumbo, pero por otra vía alternativa, y costeando la mar, el mar, éste nos recibió, en el mejor de los baños, para dejar entre las olas, el sudor y el polvo, con una pequeña sesión de yoga, en la que más de uno, por primera vez en sus vidas, hicieron la postura sobre la cabeza (sirsasana), la misma que viendo en un servidor se asombraban, pero más cuando descubrieron que también ellos la podían hacer, con sorpresa para ellos mismos, más allá se tuviera 11, 18, 20, 23, 25..., 43 y más años.

Ya, llegadas las 20,00 horas, nos despedíamos con la mochila vacía de comida, pero llena de experiencias. Anécdotas, no una ni dos, sino miles, pero no cabrían en un resumen apretado de cuanto de bueno y rico, recibimos.

Como siempre, quedamos, hasta la próxima, que será –como siempre- avisada, por si ustedes, se quieren juntar y acompañarnos. Será algo inolvidable (vemos lo que nadie ha visto, y adquirimos unos conocimientos tales, que Pedro, el benjamín del grupo -¡falsillo él- no deja de repetir: “¡Padre Báez, eres el mejor de los profesores!” ¡Cosas de niño!, que ratifican los mayores; y es que nadie, les ha enseñado lo que les descubro, sin más. Disculpen –por segunda vez- esta aparente falta de modestia, pero conste, lo cuento y digo en plan de anécdota; las otras, nos son para contarlas, sino para vivirlas, y si no se lo pregunten a quien con 120 kilos sobre su espalda, nos acompañó cual la mejor de las atletas, si bien bajando se tuvo que arrastrar ("pompi" por el suelo, a riesgo de romper su chándal) algunas veces, para no caerse, pero “ángeles de la guarda (Ayoze, Santiago, un servidor mismo, entre otros)”, la cuidaban o cuidaron. Amén.

El Padre Báez.

viernes, 30 de marzo de 2012

ALPA (Alternativa Ciudadana por Agaete) organiza una conferencia titulada “El Patrimonio Arqueológico de Agaete”, impartida por el arqueólogo D. Valentín Barroso

Este sábado 31 de marzo de 2012 a las 20:00h. se celebrará en la sede de ALPA una conferencia sobre el Patrimonio Arqueológico de Agaete a cargo del Arqueólogo y Director de la entidad “Arqueo Canarias” D. VALENTÍN BARROSO CRUZ, en la calle Juan Fray de Medina nº 6 de Agaete (instalaciones del antiguo Spar). 

De todos es sabida la importancia que tiene la arqueología en nuestra isla y especialmente en nuestro municipio para saber más de nuestros antepasados los aborígenes canarios. Por esa razón entendemos que debemos potenciar ese patrimonio, y para ello antes debemos conocerlo. 

Entre otras construcciones Agaete acoge la segunda mayor necrópolis de Canarias, solo adelantada por la de Arteara en San Bartolomé de Tirajana. La nuestra, con más de 500 túmulos, evidencia la importancia de la población de la época. Por otro lado, en nuestro querido Valle de Agaete nos encontramos con los graneros de Vervique, donde los aborígenes almacenaban el grano. 

En otro punto de nuestro municipio, concretamente en Guayedra, tenemos numerosas casas cruciformes, lugar de origen de Gumidafe y Atidamana, los fundadores de la realeza aborigen de Gran Canaria. 

Todo esto es solo un leve repaso por la numerosa arqueología que poseemos, sin dejar de lado el ingenio de Azúcar, la casa fuerte, y tantos otros que el próximo sábado descubriremos y sabremos más gracias a D. Valentín Barroso. 

Recuerden que el saber no ocupa lugar, y por ello de forma gratuita y voluntaria les animamos a conocer más y adentrarse en este mundo apasionante de la arqueología.

Nota de prensa ALPA-Alternativa Ciudadana por Agaete

miércoles, 7 de marzo de 2012

El Cabildo de Gran Canaria pedirá fondos para la Guancha en Gáldar y el ingenio azucarero de Agaete

El consejero de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria, Larry Álvarez, anunció este martes que el Gobierno de Isla pedirá al Ministerio de Fomento que destine fondos de su “uno por ciento cultural” a la restauración-conservación de la Biblioteca Insular, el conjunto arqueológico La Guancha-Bocabarranco-El Agujero, en Gáldar, y el ingenio azucarero de Agaete.

Tras reunirse con la Delegada del Gobierno en Canarias, María del Carmen Hernández Bento, el Consejero expresó la “muy buena predisposición” expresada por el Director General de Bellas Artes, Jesús Prieto, ante la propuesta hecha recientemente por el presidente del Cabildo, José Miguel Bravo de Laguna, para que la Casa de Colón de la capital grancanaria albergue parte del tesoro recuperado de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes por la empresa Odyssey, llegado a España recientemente. Es una “muy buena noticia para Gran Canaria”, añadió Hernández Bento, para quien ello demuestra que “la cultura en Gran Canaria está viva”.

CONVENIOS

Además, ambos políticos acordaron impulsar un convenio entre el Cabildo y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que técnicos de Patrimonio Histórico estén presentes en el levantamiento de restos hallados, siempre que sean susceptibles de tener interés histórico o científico. De esa forma, y aunque la colaboración ya es “exquisita”, en palabras de Álvarez, se garantizará una manipulación de los restos conforme a los protocolos técnicos establecidos no sólo desde el punto de vista policial-judicial, sino arqueológico.


Por último, la Delegada del Gobierno en Canarias se comprometió a estudiar fórmulas de colaboración con el Cabildo para la organización del próximo Coloquio Americano, previsto en la Casa de Colón para el próximo mes de octubre, edición en la que confluirán el 20º aniversario de esta importante cita cultural, el homenaje al profesor Morales Padrón y el 100º aniversario de la fundación de los Cabildos.


martes, 6 de marzo de 2012

Destrozos en yacimientos arqueológicos (por el Padre Báez)

Creo, que a las alturas del presente, a nadie se le esconde, que uno es, un apasionado de la arqueología y sus yacimientos (lo mamé de mi padre, que me lo inculcó, antes de tener hasta uso de razón, y por ello, lo llevo en la sangre, y todavía, cada vez que me acerco a un yacimiento guanche -otros dicen “aborigen”-, tiemblo de emoción, y se me pone la carne de gallina), y no crea nadie, que vengo con el alegato, de los que faltos de cultura y con mucho de gamberrismo, que se acercan no solo a vivir en estos lugares, sino a dejar la huella de su paso, que no visita, sino que la cosa es mucho más grave –inclasificable- al venir desde las alturas del Gobierno, Administración, Cultura (Cabildo), y permisividad de los ajuntas y mientos; y nada digamos de los que permanecen en propiedades privadas, en el mayor de los abandonos, y en la mayoría, unos y otros con más restos del ganado, que de los que lo habitaron dejando: grabados, pinturas, huesos, cerámicas, piedras, conchas, pintaderas, etc., etc. Y así la cosa, allá donde haya un yacimiento, y lo -desgraciadamente- hayan restaurado, nos encontramos, con lo siguiente (y lo malo, es: que la cosa sigue igual, sin cambio alguno):

Primero, sin respeto alguno, a lo que es la Historia y en ella el Patrimonio
(recuerdo -aunque no hace falta- un servidor es Licenciado en Historia de la Iglesia, y esto, me capacita, para decir lo que sigue y antecede), que cada vez que han intervenido -y siguen haciéndolo- en un “sagrado” lugar, como corresponde tratándose de lo que es, han hecho un cambiazo tal, que se puede decir, que ningún guanche anterior al siglo XV -si resucitara-, no reconocería el lugar, por la transformación a la que sometieron al yacimiento, que lo devuelven nuevo y distinto. Me da la impresión -lo afirmo- que más que historiadores, los así llamados “restauradores (restan mucho)”, más que de historiadores, se rodean de arquitectos, y este es el primer fallo (sin que de alguna forma, al tener también su parte, en el pastel).

Segundo, que esas intervenciones en nuestros yacimientos, sean para introducir un material desconocido por los guanches, con lo que aparece después de restaurado, algo nuevo y distinto, cuando tenemos piedras para dar y exportar –el único materia usado por los guanches-, nos meten en los yacimientos un material traído de fuera, con lo que amplían negocios, y otros, cargándose con el cuento de modernizar lo guanche y actualizarlo, con algo que deforma y cambia el yacimiento, dejándolo irreconocible, donde lo mínimo y a gran dificultad, se puede encontrar algo de lo primero o auténtico, porque le cambian todo-todo. Y es que creen mezclar modernidad con lo clásico, es posible (no sé si habrán copiado en ello a Grecia, Italia, Turquía, Egipto, etc., etc., donde lo restaurado conserva la pureza de lo antiguo).

Tercero, me preocupa, ¡y mucho!, que lo que era de los guanches, cambie de autores, y la firma u obra de un arquitecto y restauradores, aparezcan, tapando a los verdaderos autores, a los que les borran y hacen desaparecer cuanto dejaron (por eso, mil veces he dicho la mejor restauración, es no restaurar –al menos, que siga así): que el resultado de unas tales intervenciones, es algo nuevo y diferente a lo anterior o a lo que había y era. Esto: preocupa mucho a un servidor, porque eso, eso es de todos, de la humanidad, y andan borrando nuestras señas de identidad. Es hasta peligroso, y punitivo. Hay que preservar, y no que cambiar.

Cuarto (aunque sea reiterativo), no se puede cambiar o transformar (poder se puede, pues de hecho lo hacen), no se debe dar a algo anterior al siglo XV, con visos del siglo XXI, y que pase por ser de aquellos tiempos, que retroceden a veinte siglos o más hacia atrás.

Quinta, que cualquier cosa que tocan estos desalmados, lo convierten de inmediato -además de los destrozos y cambio de cara y hechura- en algo rentable, al margen de la cultura, el arte, el patrimonio, el yacimiento, etc., de inmediato, todos van a lo mismo, a meter en el yacimiento -que es lo que luce y se ve- un área no sé de qué, donde no falte un museo, un centro de interpretación, venta de no sé qué, un restaurante, muchas mesas y sillas, retretes, aparcamientos... pero, ¿y esto qué es?, ¿dónde queda el yacimiento? Solo se queda en “miento”, ¡qué pena!

Sexta, según todo lo anterior, es que demuelen y sustituyen por nuevas obras junto a, dentro de, encima o sobre de, nuevas construcciones, que nada tienen que ver con el original, y que lo absorbe y diluye, dejando en nada o en muy poco lo que había (pasa por mi mente de continuo, lo hecho en el Maipés, en La Guanche, en... ¡todas partes!). Es decir, te lo remodelan todo, saltándose las normas, leyes, artículos, y demás acerca de la protección (pues hay legislación al respecto, y se saltan a la torera el asunto).

Séptimo -más de lo mismo-, que cambian de tal forma la fisonomía del yacimiento, que queda alterado, distinto, cambiado, y ello, porque -como en los casos citados- pasan cuales allanadores de cuanto original había, derribando cuanto moleste a nuevos planeamientos, y lo peor -ya dicho (y repetido)- es que te meten elementos, cuerpos y figuras, que chocan frontalmente con lo que había y es (pues a ver, ¿qué pinta un restaurante en un yacimiento? -por poner un ejemplo-). Y nada digo ya de esas interminables y omnipresentes avenidas de acero corten (planchas de hierro), en todos los yacimientos (¡chiquito negocio que se traen algunos a costa de los yacimientos -lo digo, “presuntamente”-).

Octavo, que no podemos, ni debemos seguir permitiendo, que con lo más “sagrado” -fuera de Dios-, se esté manipulando de tal forma y manera que se cambie, se altere y no se conserve, lo que ha vencido siglos y ha llegado al presente -por desgracia- porque como lo toquen, lo desfiguran, lo cambian, y ello al añadir, además elementos y formas, obras y cambios que no vienen a cuento, y no son de recibo.

Noveno, en cuanto a añadidos, les meten: accesos, rampas, cubren, escaleras, hormigón, hierro (cortén), cristal, etc., que trasforma la realidad venida de atrás, haciéndola del presente, cual si los guanches, utilizaran estos elementos y nuevos usos y habitáculos con decoración y muebles del presente, que desdicen de auténticos y buenos restauradores, deformando y dañando la totalidad y originalidad del yacimiento, y ello a pesas de haber llegado a nuestros días, para ahora cambiarlos. No, no es de recibo, y eso debe ya parar, y cambiar; mejor: ¡ni tocarlo (solo habría que protegerlo)!

Décimo, que no se recupera el ayer, sino que derriban y destrozan el pasado, y parece todo esto con el aplauso y beneplácito de la clase política –analfabeta en estos asuntos- que no frenan este desaguisado, que va tomando cuerpo y estilo en una malsana costumbre de romper con lo original y autentico.

Undécimo, no está bien juntar lo último y lo más actual con lo que es de otro tiempo, siguiendo pautas de última hora arquitectónica, sin que la historia cuente para algo, y se salten a la torera otro arte mayor en años y valía, por algo pasajero y de moda, que nada dice ni complementa, sino que afea y destroza, desapareciendo la primigenio.

Duodécimo, que estamos hollando y mancillando lo que puede ser de siglos antes de Cristo, y después de Cristo, pasando por todos ellos (III, II, I. + I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIX y XV), sin el menor respeto a la Historia y al Arte. De alarma es el asunto, y ya es hora, el pueblo pare este desaguisado y atropello a lo más valioso que tenemos, y que como sucede en otros países donde el patrimonio arqueológico les da de comer, enseñando sus yacimientos (eso, nosotros nuca podremos hacerlo con lo restaurado, porque es algo falso y falto de rigor por su restauración).

Decimotercero, no guardan el estilo propio, y eso crea algo feo, antiestético, desagradable, anormal, y porque de forma salvaje y brutal, han hecho cuantos disparates han querido sin justificación alguna, y simplemente por ignorancia y falta de asesoramiento en arte, historia, verdadera arqueología, artistas, etc., es decir un personal cualificado y que trabaje aglutinando o interdisciplinariamente. Miedo tengo por lo proyectado y ya comenzado en este nuevo periodo, en el que si Dios no lo remedia -y no es cosa Suya- nos vamos a quedar con menos yacimientos auténticos, y siguen destrozando los de mayor importancia y valor a modo y semejanza de lo ya hecho, y con el visto bueno de quien debiera mandar a parar se siga por esa senda. Algún organismo supra nacional, debiera castigar y penalizar a los autores y consentidores de tales atropellos.

y Decimacuarta, entre el ayer y el hoy, no puede, ni cabe amistad y mezcla, sino respeto mutuo; no puedo poner en algo de un estilo distinto poner algo nuevo (no he vito -ni se verá- se restaure un edificio románico con elementos góticos; ni éste, con elementos neoclásicos). Hay que respetar cada estilo, y el guanche, no calza con lo más y ultra moderno; ¡no! Pues, se están cargando la Historia, nos borran nuestros yacimientos, y perdemos identidad, raíces, estilo..., y en ello, se nos va el patrimonio recibido, poco a poco, lo van desapareciendo.

Toda vez, que estamos en Cuaresma, les he hecho este peculiar “vía –crucis” del patrimonio arqueológico, pasando por las “estaciones” de sus yacimientos.

El Padre Báez (Licenciado en Historia por la Universidad de Comillas. Madrid. 1980).

viernes, 4 de marzo de 2011

Arrasada la muestra más valiosa de necrópolis prehispánica de Agaete

Mandíbula humana localizada en uno de los montículos de tierra extraídos de la obra. / Canariasaldia.com.

Comunicado Ben Magec/ La semana pasada, una máquina que realizaba el desmonte para una obra del ayuntamiento "arrasó literalmente" en la zona de Las Candelarias, en Agaete, con lo que seguramente "era la muestra más importante de enterramientos prehispánicos en fosas localizada hasta el momento en este municipio norteño", según asegura una arqueóloga. 
Aunque "estos restos eran inéditos y por tanto nadie conocía de su existencia", el ayuntamiento comenzó las obras de cimentación de un Centro de Día en unos terrenos que están a escasos diez metros de la mancha arqueológica de Las Candelarias.